Llegué a pensar que Cárdenas no moriría | Por Alberto Vizcarra
La de Cárdenas fue una vida larga. Se marcha sin dejar una sola asignatura pendiente; cumplió su misión histórica a cabalidad. Le cumplió con creces a México.
Hace unos momentos recibí la noticia del fallecimiento del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Nos unió una entrañable y larga amistad; también el compromiso por un futuro digno para nuestra patria.
Coincidimos en principios fundamentales: el crecimiento económico soberano, el desarrollo de las grandes obras de infraestructura hidráulica y energética, y, de manera muy comprometida, la resistencia contra el despojo de las aguas del Río Yaqui al sur de Sonora y a la Tribu Yaqui.
Esa misma convicción compartida impulsó el firme respaldo moral y político que el Ingeniero Cárdenas le brindó al Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) en aquel foro que realizamos en la Facultad de Economía de la UNAM apenas el año pasado.
La de Cárdenas fue una vida larga. Se marcha sin dejar una sola asignatura pendiente; cumplió su misión histórica a cabalidad. Le cumplió con creces a México. Su integridad y su patriotismo inquebrantables seguirán siendo inspiración en estos momentos de incertidumbre que ensombrecen el futuro de la nación.
LIegué a pensar que Cuauhtémoc Cárdenas no moriría y hoy lo confirmo. La fuerza moral de su legado no cabe en una tumba.
Alberto Vizcarra, desde el Valle del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, 28 de octubre del 2026.
