Vida extraterrestre: la ciencia y pseudociencia | Artículo

La nueva “Gran Pregunta”, la pregunta sobre la vida en el universo, encontrará respuesta dentro de las próximas dos décadas.

agosto 29, 2020 8:28 am Published by

Antonio Salgado Borge

Las bases del “Gran Debate”, una de las controversias más importantes en la historia de la astronomía, fueron establecidas en 1920. Mientras que Heber Curtis defendía que el Universo estaba compuesto por varias galaxias, Harlow Shapley argumentaba que en realidad había una sola galaxia: la nuestra.

El “Gran Debate” giró entonces alrededor de una pregunta mayúscula: ¿cuál es el tamaño del Universo? La respuesta comenzó a emerger cuando otro astrónomo, Edwin Hubble, calculó la distancia de algunas estrellas y descubrió que Curtis no sólo tenía razón; se había quedado corto.

La trascendencia de esta disputa difícilmente puede ser exagerada. El “Gran Debate” permitió a la humanidad entender mejor su humilde posición en el universo. Ahora sabemos que nuestra galaxia es una entre billones y que nuestro planeta no es el centro de nada.

Para conmemorar el aniversario número 100 del debate sobre el tamaño del universo, un grupo de científicos reunidos este año por la NASA buscó determinar cuál es su equivalente en nuestro tiempo. Su conclusión: el nuevo “Gran Debate” es el debate sobre la vida en el universo.

Para entender lo que esto implica vale la pena contrastar la naturaleza del nuevo “Gran Debate” con la idea popular del encuentro con vida extraterrestre popularizada en México por Jaime Maussan, un “ufólogo” llevado al estrellato principalmente por la televisión abierta y publicaciones de dudosas reputaciones. Para simplificar, llamaré aquí a la lógica detrás de esta idea de búsqueda de vida extraterrestre el “enfoque Maussan”.

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Contraste 1: Pseudociencia y ciencia

Empecemos notando que las supuestas evidencias disponibles de vida extraterrestre, como las difundidas sin ningún tipo de rigor o pudor por Jaime Maussan durante décadas, van desde las típicas imágenes de objetos voladores no identificados hasta los hallazgos de objetos que “prueban” la interacción entre civilizaciones alienígenas y civilizaciones humanas del pasado.

Apenas en 2015, Maussan promovió la historia de que una foto borrosa de 1940 mostraba el cuerpo de un niño alienígena. Cuando se le aplicó tecnología de punta a la foto, quedó en evidencia que se trataba de un niño humano de dos años momificado. Pero ni esto resultó suficiente para cambiar sustancialmente la postura de las personas que suscriben el “enfoque Maussan”.

Lo importante aquí es que quienes afirman que la humanidad es o ha sido visitada por vida extraterrestre, están obligados a explicar por qué entonces no hay evidencias concretas de ello avaladas por la ciencia. La explicación más popular para cualquier hueco en las narrativas del “enfoque Maussan” es sobradamente conocida: las evidencias de las visitas de extraterrestres son escondidas por gobiernos y científicos, desde astrónomos hasta arqueólogos, trabajando alrededor del mundo.

Dado que estas ideas viajan en la espalda de teorías conspirativas, no es casualidad que Maussan y su enfoque hayan encontrado nuevo auge en tiempos recientes (en este sentido es una pena que Maussan y compañía encuentran espacios en algunos diarios nacionales, como Excelsior o El Universal, o canales de televisión de paga).

El enfoque detrás de la nueva “Gran Pregunta” no podría ser más diferente. Si la pregunta sobre la vida en el universo ha merecido esta distinción es porque se trata, igual que la pregunta sobre el tamaño del universo, de una pregunta cuya respuesta es científicamente factible.

Gracias a los avances científicos y tecnológicos de la época, la pregunta sobre el tamaño del universo encontró respuesta muy pronto. La NASA estima que, gracias a la existencia de nuevos telescopios y otros avances, la humanidad podrá encontrar una respuesta confiable a la pregunta sobre la vida en el universo en una o dos décadas.

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Contraste 2: adentro y afuera

Es fácil ver que el “enfoque Maussan” es, entre otras cosas, una manifestación de la incapacidad de superar la idea de que la humanidad no es el centro del universo. Y es que de acuerdo con este enfoque, la Tierra es una especie de magneto turístico que ha atraído por milenios a individuos de otros planetas.

Dado este supuesto, si queremos probar la vida extraterrestre, debemos entonces mirar dentro de nuestro planeta y buscar pistas de estos contactos. Así, cualquier objeto que no se acomode inmediatamente al inventario de cosas conocidas o identificables, se convierte en presunta evidencia de la presencia de visitantes espaciales.

Pero el “enfoque Maussan” no se limita a poner a la humanidad en el centro del universo. En realidad, este enfoque pone a la civilización occidental en el centro de la humanidad y, por ende, en el centro del centro universal.

Por ejemplo, recientemente la prensa sensacionalista ha dado cobertura a la idea promovida por Maussan de que unos fósiles de momias de tres dedos y cráneos alargados en Perú son evidencia física de la presencia de seres extraterrestres. Según Maussan, esta presencia ayuda a explicar los “misterios” de la construcción de grandes ciudades y del desarrollo “superior” que existía en el Perú prehispánico.

La revista The Atlantic ha postulado que esta narrativa esconde dos problemas principales. El primero es su contribución histórica a la cimentación de la idea de que los pueblos prehispánicos no pudieron haber construido sus civilizaciones sin ayuda extraplanetaria. El segundo es que, tal como el caso de las momias de Nazca deja en claro, esta narrativa ignora por completo posibles mutaciones o prácticas no occidentales. Esto es, el ser humano occidental es el eje sobre el que gira el universo del enfoque Maussan.

Desde luego, esta no es la forma que tomará la respuesta a la pregunta de la vida en el universo. La nueva “Gran pregunta” parte de la base de que las evidencias disponibles indican que nada de lo que afirma el “enfoque Maussan” es cierto. Si hay vida que no se originó en la Tierra, ésta debe ser buscada fuera de nuestro planeta. La idea aquí es determinar si hay registros de vida en otros planetas y, si los hay, la extensión y naturaleza de estos registros.

De acuerdo con la NASA, “mientras que la resolución del debate de 1920 nos ayudó a encontrar el lugar de la humanidad en el universo físicamente, la solución del debate de 2020 definirá el lugar de la humanidad en el universo biológicamente.

Esto es, el debate de la vida el universo nos ayudará a entender nuestra posición como seres vivos en el universo. De esta forma, igual que la pregunta sobre el tamaño del universo, la pregunta sobre la vida en el universo adquiere un carácter trascendental que nos obliga a mirar hacia afuera.

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Contraste 2: civilización y vida

Implícita en el “enfoque Maussan” está la idea de que la búsqueda de vida extraterrestre equivale a la búsqueda de civilizaciones surgidas fuera de este planeta.

Para ser claro, buscar naves, influencias tecnológicas o culturales equivale a asumir que no sólo hay vida fuera de la Tierra, sino que esta vida consiste en individuos que decidieron visitar este planeta y que pudieron hacerlo gracias al desarrollo superior alcanzado por sus civilizaciones.

Pero la idea de la evidencia de vida extraterrestre se encontrará en forma de civilizaciones haciendo contacto con la Tierra es un despropósito; aunque no es imposible, esto resulta francamente improbable.

Para ver por qué, basta con considerar que, de acuerdo con una investigación publicada en el Astrophysical Journal, a pesar de haber al menos 100,000 millones de planetas en la Vía Láctea, habría actualmente entre 4 y 211 civilizaciones en nuestra galaxia capaces de comunicarse con otras, siendo el número más probable ¡36!. De acuerdo con uno de los científicos que elaboró este estudio, estas cifran pecan, si acaso, de optimistas.

Esto es importante, pues se calcula que la civilización más cercana a nosotros estaría a 17,000 años luz. Esto implica que si un mensaje fuera mandado hoy, la humanidad tendría que sobrevivir ¡6,120 años! para establecer una comunicación de dos vías.

Vale la pena insistir. Un simple mensaje intercambiado con la civilización más cercana en nuestra galaxia demoraría 6,120 años. Ya ni hablemos de visitas recíprocas o de mensajearnos con civilizaciones en otras galaxias.

Si bien estamos ante estimaciones, estos números nos ayudan a entender lo complicado que resulta pensar en contactos como los que plantea el enfoque Maussan.

En consecuencia, la pregunta sobre la vida en el universo que ocupa a la ciencia no busca principalmente civilizaciones, sino marcadores biológicos o de otro tipo que indiquen la presencia de cualquier forma de vida en otros planetas.

Esto es, la respuesta a la nueva “Gran Pregunta” incluirá a seres como nosotros en el sentido de ser instancias de vida, pero distintos a nosotros en el sentido de que no se espera encontrar a individuos como los que según Maussan visitan desde hace siglos o milenios nuestro planeta.

En consecuencia, a diferencia del enfoque Maussan, la pregunta sobre la vida en el universo podría llevarnos a entender mejor nuestra relación con la vida misma, donde quiera que ésta se encuentre y en la forma en que ésta se manifieste.

Conclusión

La nueva “Gran Pregunta”, la pregunta sobre la vida en el universo, encontrará respuesta dentro de las próximas dos décadas. El enfoque detrás de este proyecto contrasta radicalmente con lo que aquí he llamado el “enfoque Maussan”; la idea de que “descubriremos” vida extraterrestre a partir de la búsqueda en la Tierra de pistas que indiquen las visitas de civilizaciones extraplanetarias.

La nueva “Gran Pregunta” no será respondida sino con herramientas científicas. Tal como lo hizo la pregunta sobre el tamaño del universo hace cien años, esta pregunta nos ayudará a conocer y a entender el universo y, por extensión nuestro sitio en el mismo. En el camino, lograremos comprender un poco mejor nuestra naturaleza y su relación con lo que la rodea. Algo que las fotos borrosas de objetos en el cielo, las narrativas egocéntricas conspiracionistas o las momias dudosas jamás podrán ofrecernos.

Fuentes

1. https://apod.nasa.gov/debate/debate100th.html
2. https://www.theatlantic.com/science/archive/2017/08/how-to-fake-an-alien-mummy/535251/
3. https://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/jaime-maussan-las-momias-de-nazca-son-un-tesoro-turistico
4. https://www.excelsior.com.mx/funcion/maussan-comprobara-vida-extraterrestre-se-enfocara-en-las-momias-de-nazca/1384028
5. https://www.theguardian.com/science/2020/jun/15/scientists-say-most-likely-number-of-contactable-alien-civilisations-is-36

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