Surge indignación por corrupción pediátrica

“Parece que ya las cosas se le han sido de control al Dr. Salvador Jáuregui Pulido”, escribe Ernesto Villanueva.

marzo 29, 2017 7:14 am Published by

Por Ernesto Villanueva

El día de ayer publiqué en este espacio mi columna titulada “Corrupción y pediatría”. La respuesta de la comunidad médica con especialidad en pediatría me ha sorprendido por dos razones: a) Porque se han animado a hablar con nombre y apellidos del quien se apresta a tomar posesión como presidente este viernes 31 de marzo del Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría y b) Porque advierto que se trataba de un tema de conflicto interno que al salir a la luz pública, distintos asociaciones de pediatría piden no sólo que no sea presidente del citado Consejo, sino que se ejerciten las acciones legales que correspondan.

En efecto, a los señalamientos apuntados aquí el día de ayer ahora hablan y señalan el contaminado ambiente que ha permitido que el Dr. Salvador Jáuregui Pulido haya burlado los mecanismos de control para ostentarse como especialista en pediatría, tema que le corresponde revisar a la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública sobre las medidas que va a adoptar para retirarle la cédula de especialidad por haber sido otorgada por un proceso irregular con vicios de origen. El no hacer nada será un pésimo mensaje que pega en la línea de flotación de la seriedad de las cédulas profesionales que hoy en día es el documento acreditativo por excelencia de conocimientos. Lo es más en la medicina por su impacto social.

Distintos médicos pediatras, entre ellos la valiente pediatra Liliana Chávez del Hospital Pediátrico de Sinaloa, apuntan que el impugnado médico Salvador Jáuregui Pulido hizo de su inclusión en los consejos de certificación, del cual hoy es vicepresidente, un negocio personal al exigir a los pediatras para su recertificación quinquenal asistir en dos ocasiones al “Congreso Nacional de Pediatría”, de no hacerlo no les dan su recertificación por no alcanzar “el puntaje”. ¿Quién organiza ese Congreso Nacional? Sí el Dr. Salvador Jáuregui Pulido a través de la empresa “Anfitriones Nacionales APR S.A. de C.V.”. Efectivamente en la página web del Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría se establece como requisito obligatorio para la recertificación del pediatra “Dos constancias de asistencia a Congreso Nacional en el lapso de los 5 años anteriores a la fecha de la Recertificación (congreso)”. Pero no a cualquier congreso, sino sólo a los reconocidos por las asociaciones amigas. Los mencionados Congresos “reconocidos” tienen anualmente una asistencia de entre 4 y 5 mil pediatras lo que los convierte en un buen negocio, pero poco o nada ayudan al pediatra a contar con su educación y actualización continua.

El Dr. Pedro Toxtli Riquelme, pediatra poblano me pidió que fijara su postura sobre el tema: “Conozco personalmente a Salvador Jáuregui quien desde su arribo a CONAPEME, hace ya dos décadas, se propuso y lo ha logrado mantener bajo su batuta el control absoluto de la agrupación nacional y del Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría A.C. …quien a base de juego sucio se ha hecho del control de la agrupación pediátrica, sin ser profesionalidad de la especialidad ni haberla ejercido nunca”

Y para rematar el Dr. Arturo Perea, presidente de la Academia Mexicana de Pediatría, en un comunicado a la comunidad pediátrica apuntó que: “Como presidente de la Academia Mexicana de Pediatría A C, me pronuncio en favor del respeto, la responsabilidad, la legalidad, la honestidad, la moral y la justicia. Exhorto de la forma más respetuosa, a los directamente involucrados en el tema, incluyendo a los integrantes de nuestra academia que viven en la cercanía el proceso ( desde elementos de la actual directiva del Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría, hasta expresidentes del mismo), a responder a las justas y consistentes dudas que han sido generadas por el contenido de la publicación multicitada ( se refiere a mi columna de ayer aquí) y que hacen ineludible la responsabilidad de aclarar todo, asentar la realidad y dar una explicación convincente a la comunidad pediátrica de nuestro país”.

Parece que ya las cosas se le han sido de control al Dr. Salvador Jáuregui Pulido. Es admirable que los pediatras den la cara que es, por desgracia, una excepción democrática y valiente que no ha generado todavía arraigo en el país. En casi todas las organizaciones y gremios profesionales prefieren guardar silencio o comentar en corto sin permitir que sean citados expresamente. Ojalá más temprano que tarde el escrutinio y el señalamiento de lo incorrecto en público se empiece a convertir en una sana práctica.

ernestovillanueva@hushmail.com

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