Tropas de EU en Venezuela todavía no alcanzan para operación terrestre de gran escala: analista
El académico Víctor Mijares sostiene que el despliegue naval de Estados Unidos frente a Venezuela responde más a una estrategia de presión política y psicológica que a un operativo real contra el narcotráfico.
En las últimas horas se ha registrado un incremento significativo de la presencia naval estadounidense cerca de Venezuela. Lo que comenzó con tres destructores ahora está acompañado por un submarino, alertó el profesor de Estudios Globales de la Universidad de los Andes (Colombia), Víctor Mijares. No obstante, en su opinión, estas fuerzas no serían suficientes para una operación terrestre a gran escala.
En entrevista para Aristegui en Vivo Mijares explicó que, tras un enfriamiento temporal de la situación, los despliegues se reactivaron.
De acuerdo con el especialista, este despliegue militar tiene un mensaje político más que un objetivo de combate al narcotráfico: “Este poder de fuego desplegado no tiene necesariamente que ver con narcotráfico… Es más una guerra psicológica en donde no sabemos exactamente a qué le está apuntando Estados Unidos”.
Sobre la situación interna de Venezuela, el académico señaló contradicciones en la movilización militar: “Sí hay una movilización de la milicia. Hay un supuesto despliegue de cerca de 15,000 hombres en la frontera colombo-venezolana. No hay mucha claridad acerca de esto, tomando en consideración que en teoría la amenaza vendría por el Caribe”.
Sin embargo, Mijares señaló que el despliegue actual no es suficiente. “Los datos que tenemos con respecto a lo que se está movilizando es suficiente para neutralizar a toda la armada venezolana y a toda su fuerza aérea, pero no suficiente como para una operación en tierra. Sí hay capacidad para algunas operaciones e incursiones puntuales anfibias, pero los números al día de hoy no son suficientes para pensar en algo de gran escala”.
Añadió que Nicolás Maduro enfrenta problemas de legitimidad y apoyo popular: “Recordemos que ya los números que se lograron filtrar a partir de las elecciones fraudulentas del 28 de julio del año pasado dieron bastante información acerca de cuáles son los apoyos reales de Nicolás Maduro. Claramente está teniendo un problema muy serio de legitimidad y de apoyo popular”.
“Hay una pieza central en todo esto, que son los servicios de inteligencia y contrainteligencia, y muy particularmente la contrainteligencia militar. Si se quiebra la contrainteligencia militar podríamos estar a portas de una situación de efecto dominó”, dijo sobre la estructura de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia en Venezuela.
No obstante, señaló que “en Venezuela, las fuerzas armadas han estado bajo medidas muy importantes para evitar golpes de Estado desde abril del 2012. Maduro lo ha llevado a un nivel mucho más sofisticado en ese sentido”.

En cuanto a la acusación de Estados Unidos contra Maduro como líder de cárteles de narcotráfico, Mijares precisó que “existe abundante evidencia” que señala que Nicolás Maduro efectivamente está vinculado al narcotráfico. “Tenemos, por ejemplo, el caso de los llamados narcosobrinos, quienes posteriormente fueron liberados por Estados Unidos a cambio de una negociación que posibilitara la celebración de elecciones en Venezuela el año pasado”.
Señaló que las elecciones presidenciales, a pesar de haberse realizado bajo las reglas del régimen, tuvieron resultados que no reflejaban los apoyos reales: “Gana la oposición y simplemente no entregan resultados. Relatan unos resultados que no son consistentes desde el punto de vista estadístico”.
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La situación en Venezuela combina presión externa, debilidad interna y factores de legitimidad que complican la dinámica del país, aseguró.
“Esta crisis se está militarizando rápidamente. Esta crisis está agregando más factores como la recompensa, la presión mediática, la falta de apoyo popular interno. Y esto está apuntando nuevamente a retomar una estrategia que ya los Estados Unidos había tratado de emplear en el primer Gobierno de Donald Trump”, concluyó.