Rubén Jaramillo: 60 años de uno de los crímenes políticos más atroces de México
El Ejército ejecutó al líder social que enfrentó al sistema para intentar mejorar los derechos de los campesinos.

Este lunes se conmemoran 60 años de uno de los crímenes políticos más atroces del siglo XX: el asesinato de Rubén Jaramillo, su mujer Epifania Zúñiga y sus tres hijos Enrique, Filemón y Ricardo, después de ser secuestrados por elementos del Ejército mexicano.
Horas más tarde sus cuerpos acribillados y con el tiro de gracia fueron hallados en Xochicalco.
Apenas el 6 de julio de 1958, el presidente Adolfo López Mateos le había concedido la amnistía por presuntos crímenes realizados en más de dos décadas de lucha política y armada para promover los derechos de los campesinos.
Rubén Jaramillo nació junto con el siglo XX, el 25 de enero de 1900. Se incorporó a las filas de Emiliano Zapata a los 15 años. Luego de la Revolución Mexicana volvió a Tlaquiltenango, donde se estableció.
Desde ahí empezó a organizar y encabezar un movimiento campesino que duró casi dos décadas y media.
Su trabajo en el campo y en la política se conoció como la lucha jaramillista, a favor de los campesinos y los derechos políticos, lo que le provocó la enemistad de los gobernantes y el partido dominante.
El morelense apoyó la campaña presidencial de Lázaro Cárdenas y alternó la lucha en la calle con la política. Impulsó la creación de la Sociedad Cooperativa de Ejidatarios, Obreros y Empleados del Ingenio “Emiliano Zapata”, en Zacatepec, Morelos, y encuadró a cerca de 5 mil ejidatarios en 58 sociedades cañeras, con el objeto de diversificar la producción y mejorar la calidad de vida de los campesinos y trabajadores asalariados.

Se le intentó corromper, se le obligó a tomar las armas, se le amnistió para volverlo a acusar de disolución social y finalmente fue asesinado.
Los periódicos cercanos al régimen señalaron la muerte de un bandido, mientras otros medios hicieron la denuncia del crimen político del líder campesino y acusaron a caciques coludidos con políticos y militares como los responsables del asesinato.
*Fuentes: Secretaría de Cultura, CNDH e INAH.