“Mi trabajo forma parte, aunque sea pequeña, de la historia de México”: Pedro Valtierra

Integrada por casi 200 imágenes, algunas icónicas y otras inéditas, el fotógrafo y periodista mexicano inaugura una nueva exposición en el Centro Cultural Tijuana.

mayo 23, 2019 3:18 pm Published by

Pedro Valtierra: Hoy, el periodismo está mucho más limitado

Por José David Cano*

En los últimos meses, el fotógrafo Pedro Valtierra ha estado activo, tremendamente activo. En el último año, de hecho, casi se volvió omnipresente.

Veamos. A la par de charlas y conferencias impartidas, su obra se ha mantenido itinerante: en marzo del año pasado, en Chihuahua, el Museo Casa Redonda montó la retrospectiva Pedro Valtierra / Mirada y testimonio. Después, en septiembre (en la Ciudad de México), participó —junto a otros fotógrafos, periodistas y escritores— en la exposición Sismos 1985/2017, que se exhibió en el Museo Memoria y Tolerancia. Durante ese mismo mes —y como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia—, en el Museo Nacional de Antropología se montó la muestra Imágenes de la Palabra. Además, también en septiembre, una de sus fotografías viajó a Rusia para formar parte de la exposición colectiva The Fabric of Felicity, que se exhibió en el Garage Museum of Contemporary Art.

Por si fuera poco, en la Ciudad de México —a mitad de noviembre—, se presentó en el Museo Nacional de San Carlos Testigo de México / Homenaje a Pedro Valtierra, exposición en reconocimiento a su trayectoria y trabajo periodístico (la cual fue organizada por la Secretaría de Cultura, en colaboración con la revista Macroeconomía y la fundación Pedro Valtierra). Unos días después, en el Museo Legislativo de la Cámara de Diputados, fue montada la muestra A 21 años de la masacre de Acteal / Las mujeres de X’oyep. A finales de ese mismo mes, Pedro viajó a la Feria Internacional de Libro de Guadalajara para presentar una nueva obra: Conflictos. Y, en diciembre, inauguró una exposición en Acteal, Chiapas.

En 2019, por otra parte, la exhibición de su trabajo fotográfico ha mantenido su ritmo; de hecho, no ha bajado en lo absoluto de intensidad. Vea si no: apenas en marzo de este año, en el Área de Exposiciones del Palacio de Minería, Pedro Valtierra inauguró Ellas, las que luchan, muestra que concluirá este 29 de mayo. En abril, en la Fototeca de Zacatecas que lleva su nombre, inauguró Pasión por lo cotidiano, exposición que llega a fin el 15 de junio. Mientras que a principios del mes, en la Casa de la Cultura de Dolores Hidalgo, montó la muestra El niño Fidencio, la cual cierra este 31 de mayo.

Finalmente —y a la espera de que se confirmen otras fechas—, el fotógrafo y periodista mexicano inaugura este viernes 24 de mayo Testigo. Pedro Valtierra, en el Centro Cultural Tijuana (El Cubo, Sala 2). La exposición —que estará vigente hasta 25 de agosto de 2019— está integrada por cerca de 200 imágenes, algunas icónicas y otras inéditas.

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Era una mañana cualquiera, y en la oficinas de Cuartoscuro —la agencia y la revista fundadas y dirigidas por él— todo alrededor estaba en tersa calma. Pedro Valtierra había escuchado atentamente mi resumen de sus actividades de los últimos meses, y no dejaba de sonreír —no sin cierto dejo de orgullo.

Entonces repetí mi comentario inicial: en los últimos meses —le dije—, ha estado activo, tremendamente activo; en los últimos meses, de hecho, casi se volvió omnipresente. Y agregué: ¿en qué momento se encuentra Pedro Valtierra, tanto en lo personal como en lo profesional?

Pedro volvió a sonreír.

Entonces comentó: estoy bien; en mi vida personal, sin problemas. De salud, aceptable, con los achaques propios de la edad. Me siento bien. Con ánimo. Con ganas. Motivado por el entorno social y político… Veo que hay muchos temas que, en términos fotográficos, podemos seguir trabajando, pensando en cómo se harán las cosas ahora en este nuevo periodo político… Tratando, además, de modificar un poco la revista y la agencia, ajustarlas, hacer algunos cambios…

La revista, de hecho, cumplió 25 años en junio de 2018 y la agencia 32 años.

Creo que vamos bien, agregó, de pronto, Pedro Valtierra al hablar de la revista Cuartoscuro. Eso sí —añadió—: estamos tratando de mantenernos independientes, libres, atentos a las cosas que pueden ocurrir en este país.

¿Y qué puede ocurrir en este país?, le inquirí. Sé que no tenemos poderes para predecir el futuro, ¿pero cómo percibe 2019?

Pedro se tomó unos segundos antes de responder: en lo político, nosotros, como periodistas, estamos observando, viendo los detalles del nuevo gobierno —dijo—. Por otra parte, y como muchos mexicanos, solamente espero que al país le vaya bien. No sé si todo lo que se prometió se vaya a cumplir, pero espero y deseo que a mi país le vaya bien. Lo que sí es cierto es que se han establecido demasiadas expectativas a la sociedad, así que no sé cuál será el resultado final. Por otro lado, en mi oficio, en mi vida periodística, el deseo es hacer más fotografía y que Cuartoscuro se mantenga con este mismo entusiasmo, con esta misma dedicación…

Aquel día, mientras charlábamos, le cité lo que él mismo dijo durante la inauguración (en noviembre pasado) de la exposición Testigo de México: “Cada vez que tomo la cámara, como lo he hecho en los últimos 43 años, me he desempeñado con el objetivo de contar pequeñas historias, aquellas de la gente que pasa, que lucha, que exige, que tiene mucho que perder e incluso de aquella que tiene todo por ganar. Ante mi cámara han desfilado personajes de las más diversas y opuestas posiciones socioeconómicas y biológicas. Hoy me doy cuenta de que mi trabajo forma parte, aunque sea pequeña, de la historia de México, y, en alguna medida, de América Latina y el mundo”.

Y añadió: “En este oficio del periodismo, que llevo a cabo desde 1975, he reunido en mi archivo personal más de 350 mil negativos. Desde mis primeros años en el oficio me enseñaron que se debe tomar fotos con sentido y mucha responsabilidad social; debemos entender que el periodismo tiene un carácter de servicio social y de educación: debe servir para educar a las nuevas generaciones”.

Luego de leer esto, le pregunté qué lo seguía motivando hoy a hacer fotografía. Pedro ni lo pensó:

Como dije ese día, que tú has anotado bien, yo nunca hice fotografía para recibir reconocimientos, o pensando en ello. Soy un profesional, soy un periodista y fotógrafo independiente. No vivo de becas. Vivo de mi trabajo. Entonces, estoy contento porque mucha gente hace suyas mis fotografías; están vigentes porque a la gente le gustan… Cuando te hacen un reconocimiento de esta naturaleza, uno trata de mantener cierta distancia, tener los pies en la tierra, porque te la puedes creer. Yo agradezco todos los reconocimientos, todos, pero uno tiene que ser muy prudente; uno debe estar consciente de que tienes que seguir en la chamba. No puedes descuidarte.

En esa perspectiva, ¿qué tengo yo?, ¿qué voy a hacer? De entrada, me gustaría hacer un poco más de fotos, no estar tanto aquí en la oficina haciendo trabajo de administración, viendo si uno junta para pagar la nómina. A mí esto me quita tiempo para lo que realmente me gusta: hacer foto. Pero también sé, y así lo asumí cuando fundé Cuartoscuro, que tienes obligaciones y que tienes que cumplirlas. ¿Me gusta hacer una revista y tener una agencia? ¡Claro que me gusta! Sin embargo, siempre me queda la necesidad de hacer fotografía. Me pasa como a ti… Por ejemplo, a mí me gustaría ser como Ryszard Kapuściński; o sea, ser mucho más libre… Aunque el problema en este caso es: ¿para qué ser más libre si nadie te va a publicar? Ésa es otra de las cosas de las que poco se habla: si tú eres independiente, nadie te publica; y si te publican, no te pagan. Si no tuviera Cuartoscuro hace muchos años que hubiera desaparecido del mapa. Entonces, uno tiene que buscar opciones, alternativas. En lo personal, me ha ido bien. No me puedo quejar. Hemos estado trabajo duro.”

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Conversar con Pedro Valtierra es conocer una parte de la historia de México, y, al mismo tiempo, una parte fundamental de la historia de la fotografía y el periodismo en nuestro país. De hecho, él ha estado ligado a la foto desde 1973 (es decir: hace 46 años); y de vivir de la foto, por otra parte, lleva ya 44 años…

Tomar fotos con sentido y mucha responsabilidad social… ¿siempre han estado con usted esos dos compromisos? —le pregunté.

Sí. Eso siempre tienes que tenerlo presente, pensando sobre todo en los lectores. Yo soy muy respetuoso de las personas que fotografío, y soy muy respetuoso de las personas que están viendo mis fotografías. Entonces, siempre he estado metido, digamos, en la responsabilidad social que tiene el periodismo… Ahora bien, con esto no quiero decir que soy un militante, porque a veces la gente dice que lo soy; no, no. A mí no me gusta que se me etiquete como militante, porque no lo soy. Soy periodista, soy fotógrafo de prensa, y asumo mi tarea de reportero. No milito en ningún partido. Entonces, milito en el periodismo como mucha otra gente. Si entiendo así el periodismo es porque ésa es mi formación: con un sentido social. Pero, ojo: no sólo así lo entiendo. Porque a veces la gente cree que uno vive del puro compromiso, y no; esto también es un trabajo con su remuneración. Es un negocio. Sin embargo, sí somos muy cuidadosos con esto…

En estas cuatro décadas, ¿cómo ha cambiado la calle? ¿Cómo ve en estos momentos la calle?

La calle está muy peligrosa ahora. La calle, el campo, todo es muy difícil. Los tiempos han cambiado. Y, sí, lo digo con cierta nostalgia. Porque yo viví una etapa diferente de la sociedad. Con todo y las crisis y lo que se pueda decir de ello, o todos los problemas económicos que se puedan señalar, yo podía salir a la calle con dos cámaras, caminar por la ciudad, ir a Tepito, recorrer zonas peligrosas, hacer fotos… uno podía trabajar con mucha libertad en la calle. Y, en los últimos años, tú lo sabes, todo esto se ha complicado mucho. Eso limita el desarrollo periodístico, también limita a la foto. El fotógrafo ya no tiene la misma libertad de estar en la calle; hoy en día está más limitado. En general, el periodismo está mucho más limitado. Además, claro, de los límites que se establecen en los propios medios de comunicación.

Eso es cierto —le dije—. Ahora están más marcados.

Sí, claro. Los límites que están estableciendo los propios medios de comunicación hacen que el periodismo viva un momento difícil. Yo pienso que México tiene una gran cantidad de periodistas y fotógrafos muy buenos; sin embargo, hoy esa limitación se refleja en que ya no están interesados en hacer periodismo. La crónica ha desaparecido, el reportaje y la entrevista también. Ahora sólo hay declaraciones de los políticos, y artículos de opinión. Eso no sólo pasa en México, se ve en el mundo. Claro, hay algunas excepciones como Alemania, Inglaterra, España, Francia, Estados Unidos, en donde todavía se desarrolla este bello oficio… Pero, sí, las cosas han cambiado. De hecho, a eso súmale la llegada de las redes sociales; hoy están informando prácticamente al instante. Creo que los periodistas tenemos que dar la batalla, no por la nostalgia, sino porque en la sociedad hay un sector al que le interesa aún el buen periodismo, las buenas fotos, el buen trabajo.

La pregunta es si las nuevas generaciones están preparadas. Usted ha contado en diversas ocasiones que el fotógrafo Manuel Madrigal, además de ser su maestro, le dio algunos consejos; entre ellos, tomar pocas fotos y leer bastante. ¿Las nuevas generaciones de fotógrafos siguen este consejo?

No. Lamentablemente, los jóvenes hoy están leyendo poco. No todos, pero la mayor parte de los fotógrafos están leyendo poco. Además, no tienen mucha preocupación por los temas sociales y políticos, creo que les dan flojera. Ven a la fotografía como un trampolín para convertirse en artistas, y eso es un riesgo. Aclaro: no estoy limitando la posibilidad de que sean buenos fotógrafos, que se desarrollen y crezcan, pero hoy llegan a una redacción, a un espacio, y sienten que nadie los merece. Sienten que son artistas, y quieren tener el derecho a ver y hacer fotos como sea. Eso a mí me llama la atención, porque no hay rigor.

¿En qué sentido lo dice?

Para hacer imágenes se requiere rigor, en el uso técnico de tu equipo y en el uso conceptual. Y eso te lo va a enriquecer la información que tengas, los datos que leas, más allá de cómo manejes la cámara para tratar de hacer buenas imágenes. Y veo que en los jóvenes la falta de lectura, la falta de disciplina, la falta de una reflexión, los hace poco fuertes en sus imágenes, poco intuitivos. ¡Todos los jóvenes retratan igual! Y, además, hay poca autocrítica.

Y ahora que usted se ha convertido en maestro, ¿qué consejo les daría?

Ja-ja, ahora sí me tomaste por sorpresa, porque no me gusta que me digan maestro. Pero, hablando en serio, yo les digo lo mismo: lean. Les insisto que lean el periódico, la revista, algún libro; que vean qué pasa en el mundo y en su entorno. Cada día noto más que los fotógrafos se aíslan del resto de los reporteros, no platican, están entretenidos en las redes. Y yo no crítico eso, solamente describo lo que veo. Así que, sí, hay fotógrafos buenos, algunos muy buenos; y, por otra parte, hay muchos jóvenes con ciertas dificultades y carencias importantes…

De hecho, algo está pasando con lo digital que a mí no me gusta: nos está masificando. Entiendo que a la sociedad le pase, pues sales a la calle y todos están tomando fotos. Para mí lo peligroso es cuando masifica a los periodistas. Esta facilidad de hacer fotografía nos está masificando en la manera de producir fotos. Creo que lo que tenemos que hacer los que estamos en el oficio, digamos los más viejos, o, como tú dices, los maestros, es seguir orientado y sugerir cosas… Es cierto: a veces ni te pelan. Pero mi compromiso es ése.”

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Es un hecho: hoy por hoy, el avance tecnológico permite tener una variedad de equipos de cámaras, lentes, aparatos de iluminación y elementos que facilitan el trabajo de un fotógrafo; sin embargo, para Pedro Valtierra eso no es garantía para conseguir una buena imagen.

Si hay un tema urgente en este momento dentro de la fotografía, ése es precisamente el de la tecnología. Más aún, cuando cada persona es hoy una cámara andando…

En un momento dado de nuestra charla, Valtierra fue contundente:

Hacer fotografía no se reduce a manejar una cámara, lo sabemos. En la calle todos traen un celular, y, como dices, es potencialmente una cámara andando. Pero en el periodismo he escuchado a compañeros hablar horas y horas de su cámara y de su tarjeta, pero nunca hablar de los temas. Ya no se habla de los temas, se habla de la tecnología. No me da miedo el futuro, ni tampoco la tecnología, que quede claro. Lo que digo es que hay que tener cuidado para que no te domine.

¿Estamos a un punto de no retorno, hablando de fotografía?

Creo que sí. El tema principal es uno: que el aparato telefónico y la cámara fotográfica no te dominen, que tú domines la tecnología. Hoy estamos haciendo más fotografías que nunca de todos los temas, pero tú tienes que dominar el aparato, la tecnología. Me preocupa cuando ya no la puedes dominar y cuando tú haces lo que prácticamente te pide que hagas. Hablo desde la perspectiva de la foto periodística: de la calle, de los temas sociales, de las entrevistas, de eso hablo. De otros géneros de la foto, no me meto. Lo que digo es que, en periodismo, no podemos estar a merced de la tecnología. Los fotógrafos tenemos que saber que el sentimiento, la formación, el trabajo y la cámara son cosas diferentes. Hoy, en cambio, hay un criterio equivocado: se cree que tener una buena cámara te hace buen fotógrafo, pues hoy implica poco conocimiento. Pones la cámara en automático, y luego la trabajas rápidamente en photoshop… Es cierto: antes era lo mismo, sólo que tardabas más tiempo. Pero técnicamente tenías que ser muy pulcro, cuidadoso. Creo que la tecnología nos está ganando terreno, en el sentido de la creatividad, y eso limita el desarrollo del periodismo. No en todos los periodistas, pero sí en una gran parte.

Hablemos de Conflictos, su libro.

Pablo Ortiz Monasterio hizo una selección de fotografías con el tema de conflictos. Está centrado en dos acontecimientos que me marcaron como fotoperiodista: el levantamiento zapatista y sus consecuencias, y la lucha del movimiento sandinista en Nicaragua. Está publicado en la colección “Círculo de Arte”, de la Secretaria de Cultura…

Las imágenes del libro son muy fuertes; pero también, y no sé si la palabra sea la correcta, son bellas. ¿Se puede hablar de belleza en la violencia?

De hecho, es una frase bonita: la belleza de la violencia… Yo creo que sí se puede hablar de la belleza en la violencia; me refiero a la belleza estética, en la composición, en el drama, en el dolor. Todo depende del fotógrafo, de cómo encuadre, cómo observe, cómo sienta, cómo se involucre, cómo se informe…

Está claro que el blanco y negro sigue siendo, para usted, la onda

Para mí es lo mejor. Lo impactante. No hay más.

*Nota bene: esta entrevista fue publicada originalmente en el número tres de La Digna Metáfora, revista impresa de periodismo cultural (https://www.ladignametafora.com/). Ha sido editada y actualizada para su publicación en Aristegui Noticias.

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