La industria editorial en busca del tiempo… y los lectores perdidos
Ventas por catálogo, circulación en redes sociales y páginas de internet atractivas, rutas a explorar advierten editores.
Por Héctor González
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta on line, el comercio electrónico creció 300 por ciento durante 2020 respecto a 2019. Otro estudio realizado por la empresa Clearsale deja ver que la compra de libro impreso vía internet y a nivel nacional se incrementó 110 por ciento, mientras que el ebook apenas roza tres puntos porcentuales del total de las adquisiciones.
El aumento, no obstante, contrasta con el informe anual la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana que registra una pérdida de 28 por ciento en el mismo periodo.
Ante el impacto de la pandemia al sector no le ha quedado mayor opción que reinventarse y buscar nuevas formas de mantener el negocio.
Golpe de timón
En febrero de 2020, editorial Malpaso abrió su propia librería. Ubicada en Bucareli 42 Local G, el espacio nació con la intención de ser sede de presentaciones, talleres y clubes de lectura. “Apenas abrimos, la pandemia se nos vino encima”, recuerda Alejandra Alvarado, directora general de la filial mexicana del sello.
Los niveles de contagio ocasionaron el cierre de comercios no esenciales, entre ellos las librerías. En semanas hubo que cambiar la estrategia y apostar por reforzar canales de venta alternativos. “La verdad es que la pandemia tomó a la industria dormida en sus laureles”, reconoce Alvarado.
Gracias a las compras en línea consiguieron salir a flote aun cuando los números son considerablemente menores a los registrados hasta 2019. “Mientras que antes el comercio electrónico suponía el diez por ciento de nuestros ingresos en cuestión de meses representó el cuarenta. Fue un gran descubrimiento entrar de lleno a la venta digital”.
Con sesenta años de vida, Sélector es una editorial acostumbrada a lidiar con los cambios en el esquema de negocios. Fue la primera firma mexicana en llevar su acervo a los kioscos de las centrales camioneras, taquerías y restaurantes de cadena. El tiempo dio la razón a sus fundadores y hoy es común encontrar exhibidores con títulos de interés general en espacios no necesariamente vinculados al libro. César Gutiérrez, director adjunto de la casa, explica que poco antes de la pandemia ya estaban trabajando en una página electrónica más eficiente y amable, sin embargo, el Covid-19 los obligó a pisar el acelerador. “Las editoriales somos conservadoras o tradicionales, nos cuesta cambiar. Todavía hace un par de años seguíamos debatiendo si el futuro del libro estaba en lo electrónico o en el papel. Hoy la discusión está rebasada y es incuestionable que las ventas digitales llegaron para quedarse. El consumidor mexicano ya confía en esta forma de consumo”.
Nuevos tiempos, nuevas ideas
Según la Asociación de Librerías de México, 25 por ciento de estos comercios se encuentran en peligro de desaparecer. La inmediatez y eficacia de la venta en línea llegó para quedarse y quien no lo entienda deberá pagar las consecuencias. “Necesitamos acercar los libros al público con todas las tecnologías y herramientas a nuestro alcance”, advierte Alejandra Alvarado.
Casi a la par de su librería física, Malpaso se vio obligado a renovar su página de internet. “La gente prefiere el libro impreso de eso no hay duda, lo que nos corresponde es mejorar y competir haciendo más amigable la experiencia del comercio en línea. Ahí enfocamos nuestra librería virtual”.
Ante la competencia la mejor respuesta es innovar. “Queremos marcar diferencia y ser creativos. Nuestra clasificación por géneros no es la tradicional. Dividimos nuestro catálogo en ‘Actualidad’, ‘Apocalípticos’, ‘Aventura humana’, ‘Ciencia ficción’, ‘Científicos’, ‘Existencialismo’ y ‘Comedia’, por ejemplo. A partir de mayo tendremos un botón especial a través del cual te contestará un librero que te guiará en tu búsqueda. Estamos obligados a hacer más atractiva la experiencia de compra”, explica la editora.
César Gutiérrez está convencido de que aún hay mucho por explorar en materia de comercio en línea. Sélector comenzó a explorar la venta a través de catálogo y redes sociales. “En los grupos de Whatsapp de vecinos, compañeros de oficina y amigos circulan cualquier cantidad productos por catálogo. A partir de ahí pensamos en implementar la venta de libros por esta vía. Somos la primera editorial mexicana en hacerlo”.
Añade que en cuestión de semanas las expectativas fueron superadas. “Nos habíamos puesto como meta tener cincuenta afiliadas y afiliados en el primer mes. En once días llegamos a la meta y se sigue sumando gente. No fue necesario inventar nada sino replicar los esquemas que se usaban en otros productos. Las redes sociales han demostrado ser una herramienta muy fuerte de ventas”.
Este mecanismo permite que cualquier persona se convierta en un “agente comercial con el cual no contábamos; así podemos llegar a puntos donde no hay librerías ni ferias de libro. Nuestra intención es abrir la vía para que sumen editoriales pequeñas”.
El impacto de la pandemia para Sélector fue casi letal: las ventas cayeron 48 por ciento. Si bien el primer trimestre de 2021 es alentador, Gutiérrez sabe que nada será igual después de 2020 y por lo mismo es necesario mantenerse alerta para reaccionar con más rapidez.
Convencida de que no es momento de descuidar ningún flanco, Alejandra Alvarado concluye, “tenemos que hacer hasta lo imposible por mantener a los lectores. Desde luego llegará el día en que podamos hacer presentaciones y encuentros presenciales. Las librerías de barrio no deben desaparecer porque cumplen con una función social. Una cosa no quita a la otra, pero por ahora nos corresponde explorar y ser creativos dentro del comercio electrónico. Las ferias funcionan y son necesarias porque nos dan liquidez, pero la venta en línea es por ahora la mejor alternativa”.