Toxicidad robotizada: los bots mexicanos y sus conexiones | Artículo

Los bots saltaron a la fama en México a partir del uso intensivo que Enrique Peña Nieto hizo de este mecanismo a partir de 2012, los llamados “peñabots”..

marzo 20, 2021 8:50 am Published by

Antonio Salgado Borge

Cualquiera que utilice redes sociales se ha topado con bots, cuentas automatizadas que, gracias a la permisividad de Facebook y de Twitter, infiltran, saturan y contaminan la discusión pública.

Probablemente los bots más conocidos son los que hacen todo lo anterior con el fin de favorecer a un candidato o partido político. No es causalidad que este sea el caso. Los bots saltaron a la fama en México a partir del uso intensivo que Enrique Peña Nieto hizo de este mecanismo a partir de 2012, los llamados “peñabots”.

Desde entonces, el uso de bots por las principales fuerzas políticas en México se ha extendido y sofisticado. Tal como Carlos Páez ha documentado en Aristegui Noticias, todas las fuerzas políticas de México los utilizan como parte de su estrategia en redes sociales. En consecuencia, los bots se han multiplicado al punto de que actualmente la mitad de las cuentas que interactúan en discusiones políticas en Twitter son automatismos.

Este fenómeno es reflejado con más claridad en la presencia de bots pro-AMLO y bots anti-AMLO, cuentas que aparecen para sembrar memes o comentarios lo mismo en publicaciones sobre política que en noticias relacionadas con ciencia o deportes.

Sin embargo, los bots partidistas no son los únicos en nuestro vecindario.

En los últimos años las mexicanas y los mexicanos hemos sido testigos de la multiplicación de automatismos que brincan para defender a líderes internacionales, como Donald Trump o Vladimir Putin. Aunque fue más evidente durante la campaña presidencial en Estados Unidos el año pasado, los bots pro-Trump o pro-Putin continúan en activo

También hemos visto a hordas de bots que irrumpen en los comentarios a notas sobre violencia contra las mujeres para revictimizar o para agredir a feministas, haciendo abierta apología del sexismo y de las agresiones físicas en su contra. Esta lógica, es importante aclarar, está presente desde antes de los desaires del actual gobierno al movimiento feminista y va mucho más allá de ese desencuentro.

Finalmente, cuentas automatizadas o semiautomatizadas aparecen cada vez que se comparten publicaciones sobre derechos de la comunidad LGBT. El discurso de odio, tanto el dirigido hacia grupos de la diversidad sexual como el enfocado en individuos por su pertenencia a alguno de estos grupos, se manifiesta particularmente cuando los contenidos hacen alusión al matrimonio igualitario o a crímenes de odio.

Antes de continuar, dos aclaraciones son importantes. Al identificar los anteriores fenómenos no pretendo insinuar que todas las cuentas que apoyan a Trump o a Putin, o que publican contenidos sexistas o difunden contenido de odio contra la comunidad LGBT son bots o cyborgs. Mi única intención es subrayar que un buen número de automatismos o semiautomatismos exhiben este tipo de comportamiento.

Tampoco pretendo que la lista de fenómenos mencionados arriba sea exhaustiva. Me parece, eso sí, que este listado puede ser representativo.

La pregunta obligada es, ¿existe alguna conexión entre estos fenómenos? Me parece que al intentar responder a esta pegunta existen al menos tres opciones relevantes sobre la mesa.

1. Conexión intra-tema

Tóxica y desagradable como es, la presencia de automatismos que empujan a favor o en contra de un proyecto partidista es relativamente transparente. No hace falta un gran poder de deducción para concebir las cadenas causales que derivan en este tipo de bots -por ejemplo, quién los financia o qué beneficio concreto se busca obtener con ello-.

Pero cuando se trata de establecer las cadenas causales que derivan en automatismos que empujan los asuntos mencionados arriba, las cosas no son tan sencillas. ¿Qué gana quienes invierten en exaltar a Putin en México, en empujar el sexismo o en exaltar el odio hacia la comunidad LGBT? ¿Quiénes podrían estar interesados en desembolsar recursos millonarios para esos efectos?

Alguien podría argumentar que no hace falta gran poder de deducción para desenredar el hilo de causas implicado en cada caso. Por ejemplo, es posible alegar que los bots pro-Putin son financiados por el gobierno ruso para posicionar su agenda México o que los bots anti-LGBT son patrocinados por organizaciones ultraconservadoras mexicanas.

Sin embargo, por obvias que puedan parecer, estas afirmaciones requieren sustento empírico y, en consecuencia, por el momento deben permanecer en el terreno de las hipótesis.

Además, elementos importantes en sus cadenas causales permanecen en la oscuridad. ¿Cuál sería la intención explícita del gobierno ruso al patrocinar hordas pro-Putin en México? ¿Ocurre lo mismo en otros países? ¿Qué organizaciones ultraconservadoras en específico buscan aplastar por medio de bots a la comunidad LGBT o al feminismo?

Pixabay

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2. Conexión inter-tema

La segunda posible conexión es aquella que ocurre entre las cuentas automatizadas que comparten contenidos que no son explícitamente partidistas. Por ejemplo, en este escenario, existiría algún tipo de vínculo entre los bots que defienden a Putin y los bots que saturan las redes de contenidos sexistas u homofóbicos.

Estas conexiones podrían producirse en diversos niveles. Por ejemplo, bien podría ser el caso que el conjunto de cuentas automatizadas X y Y que promueven la imagen de Putin también sean utilizadas para promover agresiones contra las mujeres.

Si este fuese el caso, sería necesario determinar si:

(a) Una misma empresa controla a X y a Y y, por mera coincidencia, esa empresa fue contratada por dos distintos clientes.
(b) Una misma empresa controla a X y a Y, y esa empresa sigue las instrucciones de un mismo cliente.
(c) Las empresas que controlan a X y a Y son distintas y patrocinadas por distintos clientes.
(d) Las empresas que controlan a X y a Y son distintas, pero los contenidos pro-Putin y sexistas son patrocinados por el mismo cliente.

Particularmente relevante es el caso de (b) y (d). Y es que bajo estas opciones estaríamos ante un escenario donde existe una acción concertada para promover en conjunto cierto tipo de agendas.

Nuevamente, por intuitivo que pueda parecer -claramente en los hechos existe un vínculo documentado entre Putin y el sexismo o la homofobia-, determinar cuál de estas opciones es verdadera requiere de estudios empíricos. Mi intención aquí es únicamente subrayar que no es trivial conocer el resultado.

3. Conexión político-partidista

Finalmente, existe la posibilidad de que las cuentas automatizadas que comparten contenidos que, como los mencionados arriba, parecen estar desvinculados de la arena de partidos en México, se encuentren en realidad conectadas, mediante tuberías subterráneas, a movimientos políticos en nuestro país.

En este escenario, un partido político mexicano -llamémosle P- podría estar detrás de todos o alguno de los fenómenos anteriores. Esto podría ser porque, con razón o no, P piensa que difundir este tipo de contenidos le ayuda directa o indirectamente a sus fines políticos o electorales.

Al igual que en los casos anteriores, la importancia de conocer si este es el caso es evidente. En México, uno o más partidos estarían utilizando recursos públicos para promover discriminación o violencia.

Además, uno tendría que preocuparse si algún partido político mexicano patrocina bots que promueven la imagen del presidente ruso o de Donald Trump, ambos personajes abiertamente antidemocráticos, con ímpetus autocráticos y con gobiernos marcadamente corruptos.

Reuters

Reuters

Conclusión

El uso de bots en México va mucho más allá de los automatismos partidistas bien identificados. En nuestro país existen cuentas automatizadas que difunden otro tipo de mensajes. Aquí he mencionado apenas tres ejemplos: automatismos que promueven contenidos que exaltan la imagen de presidentes de otras naciones, que atacan a las mujeres o que difunden discurso de odio contra la comunidad LGBT. Pero estos no son necesariamente los únicos casos.

En este artículo he argumentado que es una pregunta abierta si existen conexiones entre estos automatismos. Y, en caso de ser este el caso, no es trivial conocer si estas conexiones se producen a partir del mismo o distintos temas, o si existen tuberías subterráneas que conectan a los bots aparentemente apartidistas a uno o más partidos políticos mexicanos.

Las cuentas automatizadas no son irrelevantes, pues ayudan a moldear la discusión y terminan influyendo en las cuentas no automatizadas; es decir, en aquellas que son movidas por seres humanos no patrocinados para publicar lo que comparten en redes sociales. En consecuencia, haríamos bien en seguir y explorar sus posibles conexiones seriamente.

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Twitter: @asalgadoborge

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