TikTok: explosión inminente | Artículo
A escasas horas de que venza el plazo impuesto por Trump para “prohibir” TikTok en EU, la historia continúa dando giros inesperados
Antonio Salgado Borge
A algunos gobernantes les fascina armar bombas de tiempo y luego presentarse como unos salvadores capaces de desactivarlas.
Donald Trump es uno de los mejores ejemplos del uso y abuso de esta estrategia. El caos generado por su ultimátum a la empresa china ByteDance para deshacerse de su operación de TikTok en Estados Unidos estaba encaminado a ser uno más de los problemas resueltos por ese presidente.
Bajo el manto de Bytedance TikTok no tiene la capacidad de garantizar la privacidad de la información de usuarios estadounidenses ante el gobierno chino. La gran idea de Trump fue lanzar una amenaza: si ByteDance no se deshace de su operación de TikTok en Estados Unidos antes del 20 de septiembre, el gobierno de Trump “prohibirá” TikTok en ese país. A Bytedance se le dio hasta el 12 de noviembre para retirar su presencia de Estados Unidos.
Con el caos técnico, legal y geopolítico generado por este anuncio en marcha, y con la cuenta regresiva corriendo, Trump confiaba en poder anunciar, como muestra de su gran fuerza y capacidad de negociación, el doblamiento del brazo de ByteDance y del gobierno chino. Pero las cosas no salieron en esta ocasión como Trump esperaba. Al reloj de TikTok en Estados Unidos le quedan alrededor de veinticuatro horas, y el presidente estadounidense aún tiene la bomba que activó en sus manos.
El camino hasta este punto ha estado lleno sobresaltos. Desde que Trump lanzó su ultimátum a ByteDance, la historia de TikTok en Estados Unidos, y por ende su posición como red social global, ha sido una de giros inesperados. Prácticamente todos los días se ha anunciado algún acuerdo o desacuerdo, avance o retroceso, entre ByteDance, posibles compradores y los gobiernos de los países implicados -esto es, China y Estados Unidos-.
Hasta hace un mes, todo parecía indicar que Microsoft compraría la operación de TikTok en Estados Unidos. La duda era si esta gigante productora de software lograría además adquirir la totalidad de la operación de la red social china en el mundo.
Pero la semana pasada Microsoft se retiró de la mesa y su lugar fue ocupado por Oracle, una compañía estadounidense dedicada principalmente a proveer servicios de almacenaje de información y software a empresas. Aunque desconocida para buena parte de los usuarios de internet en el mundo, Oracle está interesada en ampliar su estatus como almacenador de información en “la nube” y cuenta con los recursos para hacerlo.
Importante en este sentido es la relación que los principales ejecutivos de Oracle tienen con el gobierno de Trump. A diferencia de otros importantes ejecutivos de Syllicon Valley, Larry Ellison, el principal accionista de esa empresa, y algunos de sus ejecutivos, han apoyado abiertamente al presidente estadounidense y se han mostrado cercanos a él en distintos momentos. Como bien se ha comentado, no es casualidad que Oracle suela aparecer en escena cada vez que Trump necesita que una empresa de tecnología salga a respaldarlo.
El pacto de Oracle como trusted tech partner -aliado tecnológico de confianza- de TikTok parecía indicar que la bomba de tiempo que construyó sería desactivada exitosamente por el presidente estadounidense. De esta forma, Trump esperaba presumir que logró frenar la amenaza de TikTok a los estadounidenses, al tiempo de que el control de la información y de cuantiosas ganancias económicas quedarían en manos de uno de sus promotores y aliados. Mejor, imposible.
Sin embargo, este tímido acuerdo se complicó inmediatamente, en buena medida debido a tres asuntos centrales:
En primer lugar, China ha prohibido vender el algoritmo central de TikTok. Esto significa que, cualquiera que resulte la operación que se realice, Oracle nunca tendrá control total sobre ese poderoso algoritmo.
En segundo lugar, la negociación, al menos hasta el día de hoy, no implica la adquisición total de la operación estadounidense de TikTok -como sí lo implicaba la negociación de Microsoft-. Tal como se ha anunciado, el acuerdo de Oracle involucra apenas una participación accionaria minoritaria en ByteDance. El volante de TikTok seguiría en manos de esa empresa china.
En tercer lugar, aunque Oracle alega que la información será resguardad en sus servidores en Estados Unidos y que podrá revisar el código de ByteDance para verificar que no haya filtraciones al gobierno chino, esta promesa, al menos hasta ahora, no tiene respaldo técnico y por ende es insuficiente.
Para Estados Unidos, un escenario de esta naturaleza no representa mejora alguna con respecto a la situación actual de TikTok. Es decir, después de generar tanto alboroto y de intensificar tensiones geopolíticas, todo terminaría casi exactamente igual a como empezó. En este sentido, no sorprende que incluso senadores del Partido Republicano hayan advertido públicamente que el acuerdo en su versión actual les resulta inaceptable.
Pero el acuerdo en su estado actual también resulta inaceptable para Trump. Es evidente que para el presidente estadounidense lo primero son intereses personales y lo segundo… sus intereses personales. El problema para Trump es que, a mes y medio de las elecciones, resultaría ridículo anunciar que no fue capaz de contener lo que presentó como una bomba que sólo él podía desactivar.
El affaire TikTok sin embargo, no ha terminado. A escasas horas de que venza el plazo impuesto por Trump para “prohibir” TikTok, la historia continúa dando giros inesperados. El jueves se anunció que Oracle y Walmart sumarán fuerzas para buscar adquirir el brazo completo de TikTok en Estados Unidos. Pero, dado el antecedente de Microsoft, y considerando la resistencia del gobierno chino, es complicado suponer que esta operación resulte exitosa.
Una evidencia en este sentido es que el gobierno de Trump anunció este viernes que a partir del domingo prohibirá la descarga de TikTok en las tiendas de Apple y de Google.
Esta medida busca ejercer presión sobre ByteDance para que cierre un trato satisfactorio para el gobierno de Trump.
En realidad, lo que estamos viendo son las maniobras desesperadas del presidente estadounidense para desactivar, al cuarto para la hora, su bomba de tiempo.
Por principio de cuentas, el gobierno de Estados Unidos no tiene la facultad legal de “prohibir” el uso de TikTok en su país. Lo más que puede hacer es intentar evitar que las principales tiendas de aplicaciones la ofrezcan a sus usuarios. Pero aún si este es el caso, Apple y Google podrían dar batalla legal argumentado que esta decisión implica una amenaza para la libertad de expresión.
Además, esto no implica que las decenas de millones de personas que han instalado esa aplicación tengan que borrarla o dejar de usarla -aunque, con el paso del tiempo, si la descarga es imposible, debido a las actualizaciones de sistemas operativos, TikTok quedará obsoleta-. Esto significa que la amenaza de Trump de “prohibir” TikTok quedará tan vacía como su promesa de volverla estadounidense.
Cuando lanzó el ultimátum a BytDance, Trump dijo que o TikTok sería controlada por una empresa estadounidense o que desaparecería de ese país. Queda poco tiempo para que alguna de estas dos posibilidades se materialice y, al menos hasta el momento de escribir este artículo, no se ve cómo puede ser este el caso.
Lo que es peor, todo parece indicar que, con tal de presentarse como el individuo fuerte capaz de desactivar la bomba de tiempo que él mismo activó, el presidente estadounidense no ha dudado en generar a su país una derrota geopolítica ante China.
Un resultado de esta naturaleza, por desgracia, no es sorpresivo. Por el contrario, el saldo del affaire TikTok retrata a la perfección la ineptitud y las motivaciones egoístas con que Trump suele conducirse. Si algo ha quedado claro, es que el gobierno de ese presidente tiene poca idea de lo que está haciendo y que no duda en poner sus intereses por delante de los de su pueblo.
Cuando anunció su ultimátum, Trump dijo que su gobierno obligaría a que un porcentaje de la operación de la venta fuera pagado al Departamento del Tesoro -es decir, que el gobierno sería una especie de “comisionista”-.
Esta amenaza, que desde el principio generó críticas y sospechas, ha sido confirmada recientemente como un sinsentido: el gobierno de Estados Unidos no está facultado para cobrar una comisión semejante.
“Sorprendentemente, no podemos hacer eso”, tuvo que reconocer ayer el presidente estadounidense. A escasas horas de que le estalle en las manos su autofabricada bomba de tiempo.
Fuentes
- https://www.ft.com/content/d225007c-45b8-40f0-9350-0b6bcc3ebad8
- https://www.ft.com/content/58eb7c26-2154-477f-af19-19157ae29261
- https://www.wsj.com/articles/white-house-concerns-grow-over-emerging-tiktok-deal-with-oracle-11600359798?st=r2hgaj5h4sk35j0&reflink=article_copyURL_share
- https://www.nytimes.com/2020/09/18/business/trump-tik-tok-wechat-ban.html
- https://www.ft.com/content/58eb7c26-2154-477f-af19-19157ae29261
- https://www.wsj.com/articles/commerce-secretary-wilbur-ross-says-he-will-ban-wechat-use-in-u-s-after-sunday-night-11600429988?mod=hp_lead_pos1
- https://www.theverge.com/2020/9/18/21445060/trump-tiktok-wechat-ban-us-apple-app-store-google-play-commerce-department
- https://www.economist.com/business/2020/09/16/who-are-the-tiktok-sagas-biggest-winners


