La huelga automotriz que debe alertar a México
En 2022 el valor de las exportaciones mexicanas de autopartes hacia Estados Unidos creció 18.7%, alcanzando un récord de ventas por 71,384 millones de dólares.
Por David Ordaz
El pasado viernes a las 00:01 horas, el sindicato estadounidense United Auto Workers (UAW) declaró la primera huelga simultánea en 88 años al no llegar a un acuerdo, después de semanas de negociaciones. El paro involucra a las 3 principales armadoras automotrices estadounidenses: General Motors, Ford y Stellantis.
Entre las peticiones involucradas en las negociaciones del denominado “Detroit Three” está un incremento salarial del 40% hasta septiembre de 2027 y mejoras en sus beneficios, sin embargo, el ofrecimiento para los 13,000 trabajadores es de un aumento salarial del 20% en 4.5 años.
Las plantas que irán a huelga son la establecida en Wentzville, Missouri (General Motors); la de Michigan (Ford) y la ubicada en Toledo, Ohio (Stellantis).
Las empresas automotrices involucradas ya han advertido que las demandas son inviables, pues actualmente deben enfrentar a fabricantes de vehículos eléctricos como Tesla o armadoras chinas.
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De acuerdo con analistas estadounidenses y el Anderson Economic Group, una huelga de alrededor de 10 días tendrá un impacto económico de 5,000 millones de dólares sólo en Estados Unidos, con pérdidas de salarios por 860 millones de dólares y de 990 millones de dólares para las empresas.
Para México, el impacto que podría tener esta huelga es relevante, principalmente en el sector de autopartes, ya que el cierre momentáneo en las 3 plantas podría extenderse a todas las manufacturas de esas marcas, ocasionando un daño en la cadena de proveeduría nacional.
De acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes (INA), las pérdidas semanales se estiman en 76 millones de dólares (mdd) y suponiendo un impacto lineal, representarían poco más de 300 mdd y un total de 1,000 millones de dólares.
Otro de los puntos que abonarían a la preocupación es el número de afiliados, ya que actualmente, el cierre de las 3 plantas involucra a entre 13 y 14,000 trabajadores, sin embargo, sindicato United Auto Workers está tocando puertas con un sindicato que tiene en sus filas a alrededor de 150,000 empleados.
El sector automotriz opera bajo un sistema ‘just in time’, donde no existen almacenes para tener inventario y al parar las plantas estadounidenses, se rompería la cadena de proveeduría.
Cabe señalar que, para nuestro país, la cadena de suministro de automóviles representa más del 30% de alquileres y la demanda por la relocalización (nearshoring ) representa casi un tercio de la demanda.
Recordemos que el año pasado, el valor de las exportaciones mexicanas de autopartes hacia Estados Unidos creció 18.7% a un nivel récord de 71,384 millones de dólares. Además, nuestro país es el principal proveedor al vecino del norte y en los últimos meses ha incrementado su participación de mercado a un 43% del total de las importaciones estadounidenses.
¿Pero hay una buena noticia de todo esto? De acuerdo con Alberto Bustamante, consejero asesor de la industria automotriz, de no prosperar las negociaciones, las armadoras estadounidenses podrían considerar a reubicar sus plantas del sur hacia México o Canadá, como una opción de producción a costo competitivo.
Si a esto sumamos el actual escenario de la relocalización de empresas y cadenas de suministro, México se podría convertir en un factor clave para toda la industria automotriz de todo Norteamérica.
