‘Tongolele’, una estrella que trascendió al exotismo: Iván Restrepo
“Tongolele representaba el atractivo de lo desconocido, esa fascinación que el cine de la época tenía por lo que venía de otros mundos”, explicó el periodista Iván Restrepo.
Para Iván Restrepo, la figura de Yolanda Montes “Tongolele” no puede reducirse a la imagen de una bailarina exótica que deslumbró en la época de oro del cine mexicano, en entrevista para Aristegui en Vivo, el periodista dijo que fue una artista con una presencia escénica única, cuya trayectoria dejó una huella profunda en la cultura popular.
“Más allá del mito de la mujer de cabellera blanca y caderas hipnóticas, había una artista con una disciplina impresionante. No cualquiera se mantiene en la escena durante tanto tiempo”, reflexionó el periodista.
Nacida en Spokane, Washington, en 1932, Yolanda Montes llegó a México en los años cuarenta y encontró en el país una plataforma para desarrollar su carrera.
Este martes, 17 de febrero, se dio a conocer el fallecimiento de la artista de 93 años, que había sido diagnosticada con Alzheimer hace poco más de una década.
Su estilo de baile, que combinaba movimientos polinesios con una expresividad teatral, encajó a la perfección en la industria cinematográfica de la época.
México la recibió como suya. No era solo una extranjera con un talento exótico, sino una mujer que entendió cómo conectar con el público mexicano.
Su carrera se consolidó rápidamente, y en pocos años su nombre aparecía en las marquesinas junto a grandes estrellas del cine y la música.
Restrepo recordó que su imagen no solo llenó cines y teatros, sino que también formó parte de una estética que definió una era.
“Tongolele representaba el atractivo de lo desconocido, esa fascinación que el cine de la época tenía por lo que venía de otros mundos“, explicó.
Dijo que aunque Montes nunca se apartó del espectáculo, con el tiempo su presencia en los escenarios se volvió más esporádica; sin embargo, su figura permaneció en el imaginario colectivo como un símbolo de un cine que ya no existe.
“El legado de Tongolele no es solo su imagen, sino la forma en que ayudó a consolidar una identidad en el entretenimiento mexicano”, subrayó Restrepo.
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Para Restrepo, su importancia no radica solo en la nostalgia, sino en su capacidad de haber dejado una marca en la historia del espectáculo.
Pocas artistas logran eso. Tongolele no solo bailaba, también contaba historias con su cuerpo, con su mirada, con su forma de estar en escena. Eso es lo que la hizo inolvidable.
El legado de Yolanda Montes “Tongolele” en el cine y la cultura mexicana
Iván Restrepo destacó que el éxito de Yolanda Montes “Tongolele” no puede entenderse sin el contexto de la época en la que emergió.
En su análisis, explicó cómo la industria del espectáculo en México de los años cuarenta y cincuenta encontró en figuras como ella un atractivo que respondía a las tendencias culturales del momento.
“La época de oro del cine mexicano buscaba constantemente nuevas imágenes que capturaran la imaginación del público. Tongolele encajó perfectamente en esa necesidad de exotismo y sensualidad, pero lo hizo con una personalidad escénica propia“, señaló Restrepo.
El periodista recordó que su irrupción en la escena coincidió con una etapa en la que los cabarets y centros nocturnos se consolidaban como espacios de entretenimiento popular.
“No era solo una bailarina de cine, también era una estrella en vivo. Su presencia en lugares como el Teatro Lírico o el Follies Bergère de la Ciudad de México la convirtió en un referente de la noche capitalina”, explicó.
Restrepo también habló sobre el impacto que tuvo en la construcción de un imaginario visual dentro del cine nacional.
“Las películas de rumberas y bailarinas como Tongolele fueron clave para una estética que mezclaba el mito con la realidad. Eran mujeres que parecían sacadas de una fantasía tropical, pero al mismo tiempo eran reales, estaban ahí, bailando en la pantalla o en el escenario”, comentó.
En cuanto a su permanencia en el espectáculo, Restrepo señaló que su figura trascendió el cine de su época.
“A diferencia de muchas de sus contemporáneas, que se retiraron con el declive de ese cine, Tongolele siguió siendo un símbolo durante décadas. Su imagen era tan fuerte que bastaba su nombre para evocar una época completa”, destacó.
Para el periodista, su legado está en la forma en que logró construir una carrera que se sostuvo a lo largo del tiempo sin perder su identidad. “Tongolele supo mantenerse sin traicionar su esencia. No intentó transformarse en otra cosa, sino que se convirtió en un ícono”, concluyó.
Yolanda Montes “Tongolele”: vecina, artista y leyenda
El periodista dijo que “Tongolele” no era solo una figura icónica del espectáculo, sino también una presencia cercana en su vida cotidiana.
En la entrevista, el periodista recordó que fueron vecinos por años, lo que le permitió conocer de primera mano el carácter y la disciplina de la bailarina.
Era una mujer muy reservada, siempre elegante, con una gran educación y un trato amable.
Restrepo explicó que, a diferencia de otros artistas de su época, Tongolele mantuvo una vida privada alejada de los excesos del mundo del espectáculo.
“Nunca dio pie a escándalos ni protagonizó conflictos mediáticos. Su imagen pública estaba construida sobre su talento, no sobre su vida personal”, afirmó.
Además, destacó la relación de Tongolele con otros actores y músicos de la época dorada del cine mexicano.
“Trabajó con Germán Valdés “Tin Tan”, con “Resortes”, con Joaquín Pardavé. Su presencia en pantalla siempre era magnética, y tenía una gran capacidad para adaptarse a distintos estilos de cine”, comentó.
También recordó su cercanía con músicos de renombre, especialmente en la escena tropical, donde su figura se volvió indispensable.
“Fue una de las responsables de popularizar la música afroantillana en México. Su baile no era un simple adorno, sino parte del espectáculo en sí mismo”, detalló.
Respecto a su vigencia, Restrepo subrayó que pocos artistas han logrado mantener su imagen intacta a lo largo de los años.
“Tongolele nunca cambió su estilo ni su esencia. Seguía siendo la misma, con ese cabello platinado y esa presencia escénica inconfundible”, señaló.
También destacó que, a pesar de que su carrera se desarrolló en el siglo XX, su imagen sigue siendo reconocible para nuevas generaciones.
Finalmente, Restrepo recordó la última vez que coincidió con ella.
“Era una mujer lúcida, con una memoria impresionante. Podía hablar de sus inicios como si hubieran ocurrido ayer. Nunca perdió el brillo en los ojos al hablar de su carrera“, concluyó.

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