Guatemala | El llamado de los 48 Cantones y los 105 días de protesta: Ana Lorena Delgadillo

La Guatemala que defendió su democracia y luchó hasta el último momento, es la que nos deja una gran lección para México y para la región: una democracia no se da por sentada, se construye, se exige y se defiende.

enero 17, 2024 1:20 pm Published by

Por Ana Lorena Delgadillo Pérez

Para todos y todas quienes creen y luchan por otra Guatemala,
una digna, justa y equitativa.

El domingo 14 de enero, en medio de un escenario que parecía imposible, Bernardo Arévalo asumió la presidencia de la República de Guatemala. El camino no fue sencillo, los obstáculos fueron fraguados en medio de artimañas ilegales y dilaciones excesivas de partidos opositores, operadores jurídicos “a modo” y de quienes forman parte del “pacto de corruptos”. Se confabularon para impedir que Arévalo asumiera el cargo, que la voluntad popular fuera respetada. Sin embargo, después de casi 10 horas de retraso en el programa oficial planteado, se logró. Bernardo Arévalo es ahora Presidente de Guatemala. La presencia de la comunidad internacional y de una sociedad guatemalteca que no se rindió, fue invaluable. 

El nuevo gobierno es una esperanza para Guatemala y para la región. La tarea no será fácil, algunos de los principales retos que enfrenta se relacionan con una fiscalía y un poder judicial pervertidos, sin autonomía y sin independencia, que han operado más bien como verdugos en contra de quienes han luchado contra la corrupción y por la defensa de los derechos humanos. En este momento la Fiscal General ha sido considerada la persona más corrupta del 2023 por la Red Global OCCRP: Proyecto de denuncia de corrupción y crimen organizado y el poder judicial ha sido objeto de múltiples observaciones internacionales al haber claudicado a su independencia. Tendrá que enfrentar también la fuerza de los poderes fácticos históricamente instalados -oligarquía y militares- que se oponen a un gobierno democrático y que tratarán por todos los medios de recuperar un poder que solo les beneficia a ellos.

María Consuelo Porras, considerada la persona más corrupta del 2023.

Sin embargo, la Guatemala que habló, la Guatemala que defendió su democracia y luchó hasta el último momento, es la que nos deja una gran lección para México y para la Región: una democracia no se da por sentada, se construye, se exige y se defiende. La sociedad guatemalteca democrática puso un hasta aquí y desde diferentes trincheras, en el país, en el exilio obligado o injustamente encarcelados, reclamaron lo que les pertenece: su país y sus derechos. 

Entre todos los actores, se destaca uno que difícilmente puede pasar desapercibido: los pueblos originarios convocados bajo el llamado de los 48 Cantones de Totonicapán. 

Iniciaron con un paro nacional llegando a bloquear 142 lugares en todo el país y continuaron con su resistencia simbólica frente al Ministerio Público (MP) en el edificio Gerona, conscientes de que era el artífice corrupto que utilizaba la fuerza del derecho penal para perseguir, encarcelar e intimidar a quienes luchan por una Guatemala digna y libre de corrupción. Desde su visión, el MP es el aparato operador del intento de golpe de estado, el arma criminalizadora de autoridades y liderazgos de los pueblos originarios. Exigían la renuncia de Consuelo Porras, Rafael Curruchiche y los operadores de justicia del pacto de impunidad. 

¿Por qué defender la democracia y un sistema colonialista que históricamente les ha reprimido? Porque hasta ahora dentro de nuestra cabeza y desde un sistema más occidental -más no necesariamente de la de ellos y ellas- es el que aún permite algunas libertades y da cabida a su propio sistema, que complementa y tratan de hacerlos convivir. Porque es el único que hasta ahora ha demostrado que permite la defensa de los derechos humanos. Porque no es una tarea acabada, hay que seguir luchando para transformar lo que no funciona, lo que impide un pleno gozo de todos nuestros derechos. 

En voz de la historiadora Ana Luisa Arévalo, “…no es acerca de Bernardo, para mí es estructural. Es la defensa de la democracia y si bien –esto me ha tocado explicarlo muchas veces– el sistema democrático es la mitad más uno. Es la mayoría, no son todos, entonces, es normal el disenso. Es estructural porque estamos peleando por mantener un sistema, que precarísimo, que más o menos existe y es evitar caer en una dictadura”.

Los pueblos originarios exigían el respeto de la voluntad de los pueblos guatemaltecos manifestada en las urnas. Tomaron lo que les corresponde, el espacio cívico. Increíblemente, de manera organizada y pacífica, rebelándose en contra de una institucionalidad corrupta que les ha reprimido y excluido. 

Nos han mostrado uno de los aspectos más importantes para defender la democracia: la organización social y comunitaria, la organización de la base. Lejos de pensar de que esta se teje desde la capital y desde el escritorio, han sido ellos y ellas, desde el territorio -que muchas veces les es tomado y arrebatado- quienes se han organizado para hacerse una sola presencia, para hacerse uno/una, para resistir, algo que finalmente saben cómo hacer porque lo han hecho durante siglos; para turnarse, alimentarse, y mantenerse por 105 días en resistencia pacífica.

Sacrificaron lo poco que les permite sobrevivir el día a día: mataban sus gallinas, reses y cerdos; cedían parte de sus cosechas y sus bienes para que la resistencia subsistiera. Una lógica muy diferente a la occidental, donde a pesar de que los bienes pueden existir en exceso, se defienden, poco se comparten y difícilmente se asumen colectivamente. Se demostró que las formas de subsistencia entre el campo y la ciudad son completamente diferentes. Las comunidades mayas están preparadas, guardan las cosechas para tiempos de crisis.

Desde la expresión más comunitaria, más cercana, consensuaron y articularon lo nacional. 

Guatemala no volverá a ser la misma. No debe ser la misma. La región debe mirar, aprender y dejarse tocar por la riqueza de la ancestral sabiduría Maya. Los que muchos consideran invisibles, fueron los líderes de una transformación. Ganaron, nuevamente se reivindicaron y son merecedores del respeto nacional e internacional.

El nuevo gobierno deberá demostrar que pueden marcar una diferencia respecto a otros gobiernos; que pueden quitar piedras para ir derribando un colonialismo impuesto, que pueden ser incluyentes, horizontales y respetuosos de quienes han forjado la Guatemala y la región. Integrar, respetar, dar condiciones de vida digna sin pretender occidentalizar, sin imponer. Deberán enfrentar la corrupción de las empresas y el crimen organizado coludidos con las autoridades, que amenazan su vida comunitaria, su economía local, su integridad y sus territorios.

Su vocación pacífica nos muestra que es posible construir desde la solidaridad, el amor, la integración, el respeto y la igualdad. 

La placa colocada afuera de las oficinas del Ministerio Público -que fuera retirada por el MP poco después- obliga a no olvidar lo sucedido:

En este lugar, del 2 de octubre de 2023 al 15 de enero de 2024, siete Pueblos Indígenas, convocados y encabezados por las Autoridades de los 48 Cantones de Totonicapán, a quienes se sumaron otros Pueblos Indígenas, pueblos mestizos, comunidades guatemaltecas en el extranjero desde varios países y diferentes sectores del país, estuvimos DEFENDIENDO LA DEMOCRACIA Y EL VOTO DE LOS GUATEMALTECOS.

Ciudad de Guatemala, 15 de enero de 2023

Homenaje a los 48 cantones de Totonicapán, la Alcaldía indígena de Sololá, el pueblo Mam, Xinca y demás pueblos originarios; a quienes han luchado construir una Guatemala democrática y digna para todos y todas, desde el país o desde el exilo o desde una injusta prisión. Que sea el inicio de una nueva re-construcción. 

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