La IA podría desplazar hasta 70% de los empleos, estiman expertos: Coello
El investigador del Cinvestav explicó que la IA todavía no está preparada para un reemplazo masivo de trabajadores, pero advirtió que su acelerado desarrollo podría modificar rápidamente el mercado laboral.
La inteligencia artificial (IA) podría desplazar entre 40 y más de 70 por ciento de los empleos, de acuerdo con estimaciones de expertos, advirtió Carlos Artemio Coello Coello, investigador titular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), quien señaló que la velocidad con la que avanzan estas tecnologías dificulta establecer cuándo ocurrirá un desplazamiento laboral de esa magnitud.
“Los más optimistas dicen que alrededor del 40 por ciento de los empleos, los más pesimistas llegan al 70 y tantos”, explicó durante una entrevista con Aristegui en Vivo.
El especialista, quien participó en el panel científico internacional independiente sobre inteligencia artificial convocado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aclaró que es difícil establecer una cifra precisa, debido a que las características del mercado laboral varían entre países y existen empleos que no tienen equivalentes en otras naciones.
Coello Coello señaló que tampoco existe una fecha definida para que se produzca ese impacto. Explicó que inicialmente algunas proyecciones hablaban de un periodo de 15 años, pero el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial ha reducido las expectativas temporales. “Ahora pueden ser cinco”, afirmó.
El investigador recordó que durante el año pasado algunas empresas, principalmente en EE.UU., despidieron trabajadores y adoptaron algoritmos de inteligencia artificial para desarrollar software, en un intento por sustituir parte de las tareas que realizaban sus empleados. Sin embargo, dijo que el resultado fue negativo y que las compañías tuvieron que revertir esa estrategia.
“Eso fue un fracaso rotundo”, dijo, al explicar que las empresas tuvieron que recontratar a sus trabajadores porque la tecnología todavía no estaba preparada para un reemplazo masivo.
En el escenario actual, explicó, la IA funciona principalmente como una herramienta de apoyo para los trabajadores. En el desarrollo de software, por ejemplo, puede ayudar a los programadores humanos a realizar tareas rutinarias que anteriormente se efectuaban mediante esquemas de producción intensiva: “En este momento estamos en el punto en que son buenos asistentes del humano”.
Como ejemplo, explicó que durante años empresas estadounidenses recurrieron a trabajadores en India para realizar tareas de “maquila de software”, debido a los menores salarios y a la diferencia horaria, que permitía mantener operaciones durante las 24 horas. De acuerdo con el especialista, ese tipo de empleo sí podría desaparecer conforme los algoritmos de IA sean capaces de realizar esas actividades.
No obstante, Coello Coello señaló que no está tan claro que la inteligencia artificial vaya a sustituir profesiones completas, como la abogacía. Explicó que algunas previsiones apuntan a que los abogados podrían desaparecer en EE.UU., pero consideró que el impacto podría concentrarse principalmente en los asistentes jurídicos.
Señaló que en el sistema jurídico estadounidense los asistentes realizan búsquedas exhaustivas de precedentes para encontrar casos similares que puedan ser utilizados en un litigio. Esa es una tarea que, en su opinión, los algoritmos pueden realizar con mayor rapidez y amplitud que una persona. “No estoy seguro que vaya a reemplazar al abogado”, afirmó.
Modelos de IA avanzan a grandes saltos
El investigador también explicó qué se entiende actualmente por modelos de IA de frontera. Se trata de los sistemas más avanzados que han sido liberados y que son sometidos a numerosas pruebas para medir sus capacidades frente a generaciones anteriores.
“Los que están más avanzados ahorita, hay una empresa que hace unas mediciones periódicas con una serie de pruebas, hay muchísimas pruebas, y pone una gráfica, y en esa gráfica se ve cuáles son los LLM que pasaron más pruebas satisfactoriamente”, apuntó.
Entre los modelos que se encuentran actualmente en ese nivel estarían GPT-6 Astra, así como una versión de Gemini y una de Claude. Agregó que presumiblemente existen sistemas más avanzados, pero todavía no están disponibles para el público.
El investigador destacó que la evolución reciente ha sido particularmente significativa. “Las nuevas versiones, o sea, son saltos enormes de una versión a otra”, sostuvo.
La IA también plantea riesgos en la educación
Coello Coello señaló que el impacto de la inteligencia artificial en la educación es complejo, porque estas herramientas pueden producir efectos negativos cuando se utilizan de manera excesiva, pero también pueden contribuir a mejorar determinadas capacidades.
“Yo creo que toda esta cuestión de el impacto en la educación, el impacto incluso en la democracia, en otros temas, es algo complejo, porque estas herramientas tienen las dos vertientes”, afirmó.
El especialista mencionó un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que, según explicó, encontró efectos cognitivos asociados con el abuso de herramientas como ChatGPT entre jóvenes.
“Ellos encontraron que con tres meses ya se podía medir incluso en una tomografía el daño cognitivo a los jóvenes”, sostuvo.
Por ello, consideró que el uso excesivo de estas herramientas puede perjudicar los procesos de aprendizaje, aunque también pueden emplearse para mejorar el desempeño en matemáticas y otras habilidades cognitivas.
“Entonces sí es un hecho que estas herramientas pueden tener un impacto negativo en procesos de aprendizaje, por ejemplo, si no se usan de manera prudente, si se abusa de su uso. Pero por el otro lado pueden ser usados también para mejorar nuestros resultados en matemáticas”, explicó.
Menor interés por la lectura
El investigador vinculó las dificultades en materia de lectura mostradas por la prueba PISA 2025 con una transformación más amplia de los hábitos tecnológicos y de comunicación de los jóvenes. Señaló que actualmente es frecuente el uso de mensajes de texto en los que se acortan palabras o se utiliza una letra para representar una palabra.
Desde su perspectiva, la pérdida de interés por los libros no es un fenómeno provocado exclusivamente por la inteligencia artificial, sino que forma parte de un proceso asociado con los avances tecnológicos. “Creo que a nivel mundial hay menos interés ahora en la lectura entre los jóvenes”, afirmó.
Consideró necesario generar mayor motivación y fomentar la lectura desde los hogares mediante distintos mecanismos.
El riesgo de formar profesionales que dependan de la IA
El investigador también relató el caso de una empresa internacional de desarrollo de software con una planta en Guadalajara, cuyo director en México le contó que algunos egresados universitarios que buscaban trabajar como programadores tuvieron un desempeño deficiente durante las evaluaciones.
Según contó, alguno de ellos reconoció que durante la licenciatura había elaborado sus programas con ChatGPT. Para Coello, el caso evidencia el riesgo de utilizar la inteligencia artificial como sustituto del aprendizaje y de las capacidades profesionales.
La situación, además, refuerza la necesidad de fortalecer la dimensión ética entre los estudiantes, particularmente ante la posibilidad de que puedan utilizar herramientas de IA para realizar trabajos académicos sin desarrollar las habilidades que posteriormente les serán exigidas en el mercado laboral.
El especialista advirtió que, ante la velocidad con la que evolucionan los algoritmos, las personas necesitan aprovechar estas herramientas para potenciar sus propias capacidades, en lugar de sustituirlas.
“Si no aprovechamos las capacidades de los humanos y las tratamos de potenciar con la IA, entonces sí, cuidado con el empleo, va a estar difícil conseguir empleo, va a estar difícil ser competitivo, vender nuestras habilidades”, afirmó.
En ese sentido, consideró necesario aprovechar la tecnología sin abandonar la responsabilidad individual y el comportamiento ético: “Tenemos que tratar de aprovechar y ver cómo eso nos puede ayudar a nosotros con nuestras capacidades y seguir siendo responsables como humanos, comportarnos de manera ética, no hacer un mal uso de estas tecnologías”.
Sobre las advertencias en torno a la posibilidad de que la inteligencia artificial llegue a desarrollar comportamientos completamente autónomos, Coello señaló que no cuenta con elementos para afirmar que esa capacidad exista actualmente, aunque tampoco descartó que pueda llegar a ocurrir.
Explicó que, hasta ahora, no ha observado sistemas capaces de comportarse de manera completamente autónoma y consideró que los comportamientos no programados que presentan los algoritmos pueden explicarse por la forma en que fueron entrenados.
“Hasta ahora los comportamientos no programados son realmente consecuencia de cómo fueron entrenados, no es porque por sí mismo el algoritmo está decidiendo hacer algo”, señaló.
“Pero sí es cierto que en las manos equivocadas estas tecnologías pueden ser bastante peligrosas, eso sí es un hecho”, apuntó.
Cuestionó que exista actualmente una motivación intrínseca que lleve a un sistema de inteligencia artificial a decidir por sí mismo que quiere desarrollar un virus o eliminar a una parte de la humanidad.
Sin embargo, más allá de los escenarios extremos, Coello subrayó que el principal mensaje del informe elaborado por el panel de científicos y especialistas en el que participó es que los gobiernos no deben considerar la regulación de la inteligencia artificial como un asunto que pueda posponerse.
“Si muchos países, muchos gobiernos de muchos países sienten que esta es una tarea que puede esperar, se equivocan. Y creo que esto no puede esperar”, concluyó.


