Por falta de recursos, científicos mexicanos están cerca de abandonar el proyecto Gran Colisionador de Hadrones

El físico Gerardo Herrera Corral denuncia el desinterés del gobierno federal y precisa que su deuda para el mantenimiento de los equipos asciende a casi treinta millones de pesos.

marzo 13, 2025 6:10 am Published by

Por Héctor González

Desde 1994, México participa en el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones, considerado el acelerador de partículas más grande mundo, del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN por sus siglas en francés). Gracias a los trabajos ahí realizados se hizo el descubrimiento del bosón de Higgs, que fue objeto del Premio Nobel de Física en 2013.

Hoy, la participación de los científicos mexicanos dentro del proyecto está en riesgo por la falta de recursos para el mantenimiento de los equipos, advierte el físico Gerardo Herrera Corral.

“México había venido pagando el mantenimiento de manera casi automática hasta 2019-2020. Hasta entonces funcionábamos como lo hacen los países expertos en este tipo de proyectos. Sin embargo, en 2021 producto de los cambios en el Conacyt se dejaron de pagar las cuotas, todavía en 2022 se hizo un aporte pequeño respecto que no resolvió la deuda de 2021”, detalla el científico.

Deuda millonaria

La participación mexicana conformada por un equipo de 16 investigadores se centra en el experimento ALICE (A Large Ion Collider), uno de los ocho experimentos del Gran Colisionador de Hadrones, encargado estudiar las colisiones entre iones pesados.

“Comenzamos a participar en este experimento en 1994 con propuestas, diseño y la construcción de dos dispositivos que funcionaron hasta 2015, cuando se cambiaron. Para 2018, tres de los 19 dispositivos que forman ALICE son mexicanos, es decir, tenemos una participación sustancial. Construimos el detector más veloz. Nosotros ahora producimos plástico centellador, somos expertos en fibras ópticas y hemos formado expertos en electrónica. A lo largo de treinta años se creó un grupo de investigadores y se entrenó a una buena cantidad de estudiantes”, agrega Herrera Corral.

No obstante, hoy todo esto está en riesgo. “Uno de los aspectos importantes de estas grandes colaboraciones es que los equipos deben de tener cierto mantenimiento, el cual se divide entre los grupos que participan en el experimento”.

A partir de que el gobierno federal dejó de contribuir con el mantenimiento de los equipos la deuda se ha ido acumulando, al punto que por lo que toca al experimento ALICE la deuda asciende a casi 600 mil dólares (casi catorce millones de pesos). Hay otro grupo de mexicanos que participan en otro experimento, el CMS, cuyo adeudo es similar, es decir el adeudo total es de casi treinta millones de pesos.

El problema ya toca a las últimas dos administraciones federales. “El gobierno de López Obrador se mostró interesado en encontrar una solución, pero no concretó nada. Nunca participó en las reuniones de los proyectos, ni aceptó la invitación del CERN para visitarlo y formar parte del Comité de Revisión de Finanzas. El argumento de la administración anterior es que no se tenía la manera de pagar”.

Ante el compromiso expresado de manera pública por la presidenta Claudia Sheinbaum, de apoyar a la ciencia, Gerardo Herrara y su equipo se encontraban optimistas. “Cuando vimos que se creó una Secretaría de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación, pensamos que se resolvería. Pero las reuniones hasta ahora no han sido positivas y el adeudo se sigue incrementando. Las autoridades han sido incapaces de darnos una respuesta, solo toman nota del adeudo, pero no hacen nada”.

Paradójicamente, el gobierno federal sí ha entregado apoyos para que el equipo de trabajo se mantenga, pero no para el mantenimiento. “Es una contradicción que se otorguen apoyos para que el grupo siga existiendo, pero no se pague el mantenimiento. Hemos tenido que entregar nuestros equipos a otros países para que se hagan cargo de lo que nosotros diseñamos, construimos y operamos. Uno de los detectores que diseñamos y construimos es el FDD, que ahora es liderado por la Universidad Técnica de Chequia”.

A estas alturas, advierte el científico, México ya no debería ser parte del experimento ALICE. “De acuerdo con las reglas internas, cuando un país no paga 50% de mantenimiento del año anterior deja de participar en las publicaciones. Hasta ahora no nos han aplicado el reglamento porque tenemos un buen historial en la colaboración, pero estamos a punto de dejar de ser autores y de tener acceso a los frutos de nuestro trabajo. Corremos el riesgo de que el trabajo de 30 años quede en el limbo. Al no tener certeza de nada no podemos involucrarnos en nuevos proyectos que están surgiendo en el mundo”.

Gerardo Herrera Corral concluye que el desinterés de las autoridades contradice las promesas de la presidenta Sheinbaum. “Ella hizo una lista 100 compromisos y el número de 33 es que México se convertirá en una potencia tecnológica. Esta situación va en sentido contrario, para convertirse en una potencia tecnológica se debe favorecer a los grupos que están generando tecnología y no abandonarlos”.

 

 

 

 

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