Backhoff acusa ‘cinismo’ de la SEP por admitir falta de clases efectivas al final del ciclo
El especialista en educación cuestionó las justificaciones relacionadas con el calor y el Mundial de Futbol, y señaló que la ley establece entre 180 y 200 días efectivos de clase.
El investigador del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y expresidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff, calificó como “muy improvisado” el intento de modificar el calendario escolar y advirtió que una ampliación del periodo vacacional afectaría principalmente a estudiantes en condición de vulnerabilidad.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, el especialista señaló que las decisiones se tomaron “sin haberlas meditado considerablemente y ver a quiénes afectan”, pues sostuvo que “un periodo vacacional largo implica menos aprendizaje”. Añadió que existe evidencia de que durante las vacaciones “se pierden aprendizajes, especialmente en las clases más empobrecidas, porque no tienen acceso a cursos o actividades que les puedan seguir enseñando”.
Backhoff cuestionó las razones expuestas para justificar posibles cambios al calendario escolar. Sobre el argumento relacionado con las altas temperaturas, afirmó que se trata de una situación focalizada en algunas regiones y que, en todo caso, las autoridades tendrían que resolver el problema de infraestructura para evitar que se repita cada año.
Respecto al Mundial de Futbol 2026, indicó que el impacto sería limitado, ya que “solamente se llevará a cabo en tres ciudades”. También criticó la explicación de que durante el último tramo del ciclo escolar ya no existen actividades pedagógicas porque el personal docente se dedica a tareas administrativas.
“No se sostiene”, aseguró, al referirse a la propuesta y a los argumentos presentados por las autoridades educativas.
El especialista también cuestionó las declaraciones del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, sobre el periodo posterior a la entrega de calificaciones. Recordó que la Ley General de Educación establece entre 180 y 200 días efectivos de clase. Añadió que no se trata únicamente de mantener abiertas las escuelas, sino de garantizar actividades pedagógicas.
En ese sentido, consideró que si el trabajo escolar concluye de facto antes del cierre oficial del ciclo, las calificaciones deberían entregarse al final del periodo lectivo y no semanas antes. También afirmó que las declaraciones del secretario de Educación implican reconocer que “en las escuelas mexicanas no se llevan a cabo las clases ni se cumple con el calendario escolar pedagógico”.
Sostuvo que responsabilizar a los docentes por las actividades administrativas “atenta contra la dignidad de los estudiantes por tenerlos un mes sin darles clases”.
Sobre el anuncio posterior de mantener flexibilidad para atender condiciones regionales extraordinarias, como altas temperaturas o requerimientos logísticos por el Mundial, consideró que se trató de una salida política ante las críticas recibidas.
“El tema fue que hubo tal reclamo y que no hubo justificación suficiente que no les quedó otra más que echar marcha atrás”, afirmó.
El investigador señaló que la posibilidad de ajustar actividades escolares ante contingencias ya existe y ha sido aplicada históricamente por autoridades locales frente a situaciones como inundaciones, lluvias extremas o problemas de seguridad.
“Siempre en contingencias los estados y las localidades tienen la posibilidad de tomar las decisiones que mejor convengan para los niños”, concluyó.
