11 de febrero: la brecha de género en STEM que persiste en México

La participación de mujeres en carreras STEM en México crece lentamente. Datos del IMCO y la UNESCO muestran una brecha persistente frente al mercado laboral.

febrero 11, 2026 3:03 pm Published by

El aumento de la participación femenina en la ciencia y la tecnología no avanza al ritmo que exige el mercado laboral ni la transformación productiva prevista para los próximos años. Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la UNESCO y el Foro Económico Mundial muestran que, aunque hay avances, México enfrenta una brecha estructural en la formación de mujeres en carreras STEM, sin una estrategia integral que articule esfuerzos desde la educación básica hasta la universidad.

La transición hacia una economía más intensiva en conocimiento plantea una demanda creciente de profesionistas con habilidades en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El Foro Económico Mundial estima que para 2025 surgirán 97 millones de nuevos empleos asociados a la reorganización del trabajo entre personas y tecnologías. Sin embargo, la incorporación de mujeres a estas áreas sigue siendo limitada.

En México, solo tres de cada diez profesionistas en STEM son mujeres, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En un análisis de la matrícula universitaria entre 2012 y 2022, el organismo encontró que, en todas las entidades del país, el número de mujeres inscritas en estas carreras tendría que crecer al menos 71 % para alcanzar un nivel similar al de los hombres.

En términos absolutos, en 2022 estudiaban carreras STEM 494 mil 753 mujeres frente a 996 mil 519 hombres. Aunque la participación femenina aumentó cuatro puntos porcentuales en la última década, el crecimiento anual promedio de la matrícula —4.4 %— ha sido insuficiente. Si la tendencia se mantiene, el IMCO proyecta que México tardaría alrededor de 37 años en igualar el número de mujeres que hoy cursan estas disciplinas con el de los hombres.

Estos datos contrastan con el contexto educativo global. Según el informe Status and Trends of Women in Science. New Insights and Sectoral Perspectives (2025) de la UNESCO, las mujeres tienen mayor probabilidad que los hombres de ingresar a la educación superior en los años posteriores a la educación secundaria. No obstante, esa ventaja se diluye en los campos científicos: a escala mundial, las mujeres representan 35 % de las personas graduadas en ciencias y solo una de cada tres investigadoras.

Para la UNESCO, esta brecha no es únicamente un problema de equidad, sino un factor que incide en la calidad y el impacto de la ciencia y la innovación. En la misma línea, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han señalado que la diversidad de perspectivas fortalece la formulación de preguntas de investigación y la solidez de los resultados.

María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, ha advertido que disciplinas como física y matemáticas registran en algunos casos apenas 20 % de participación femenina. Ante este escenario, explicó que se impulsan acciones para acercar a niñas y jóvenes a estas áreas desde etapas tempranas, aunque reconoció que los cambios son graduales.

Arturo Menchaca Rocha, investigador emérito del Instituto de Física de la UNAM, ha descrito el proceso como una transición que requiere condiciones estructurales más claras. Desde su perspectiva, la baja presencia de mujeres en puestos de decisión científica limita la definición de agendas de investigación y la formación de nuevos liderazgos.

El impacto económico de esta brecha es particularmente relevante en entidades donde el sector secundario —minería e industrias manufactureras— tiene un peso determinante. En estados como Campeche, donde estas actividades representan 82.5 % de la producción; Tabasco, con 64.2 %; Coahuila, con 49.8 %; Sonora, con 43.7 %, y Chihuahua, con 39.9 %, el incremento de mujeres en STEM podría contribuir a la formación del talento especializado que requieren sus economías locales. El IMCO señala que las entidades que han reducido más la brecha han registrado mayores niveles de productividad y mejores condiciones laborales para la participación femenina.

Pese a ello, el instituto identificó que las acciones para promover la incorporación de mujeres a carreras STEM suelen ser aisladas. Existen programas y buenas prácticas en distintas etapas educativas, pero no una estrategia integral y coordinada que acompañe a las estudiantes desde la infancia hasta el ingreso y permanencia en la educación superior.

Desde el ámbito de la divulgación científica, María Emilia Beyer, directora de Universum, Museo de las Ciencias, ha señalado que la subrepresentación femenina no responde a diferencias de capacidad, sino a factores históricos y culturales que limitaron el acceso de las mujeres al conocimiento y a los espacios de decisión. A nivel global, recordó, la mayoría de los laboratorios siguen siendo dirigidos por hombres, lo que influye en las prioridades de investigación.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, busca visibilizar estos desequilibrios y promover políticas públicas sostenidas. A una década de su proclamación, los datos disponibles indican que el desafío no radica solo en aumentar la matrícula femenina, sino en articular estrategias educativas, laborales y científicas que permitan cerrar una brecha con implicaciones directas para el desarrollo económico y la capacidad de innovación del país.

placeholder
Tags: , ,

Contenido relacionado

placeholder