Nearshoring potencializará a México durante el próximo lustro | Artículo
El nearshoring abrirá una serie de oportunidades para América Latina y el Caribe en el corto y mediano plazo.
La geopolítica está cambiando radicalmente y los conflictos se acrecientan alrededor del mundo. Aunque los reflectores están sobre los problemas bélicos en Ucrania, Rusia, Israel, Palestina, Taiwán, Irán, Yemen y el Congo, entre otros, el conflicto comercial con mayor impacto es el que está ocurriendo entre Estados Unidos y China.
Aunado a los efectos que aún se experimentan por la pandemia de COVID-19 y los bloqueos y la disminución en las cadenas de suministro, la economía global está viviendo una serie de cambios que dejan ver las vulnerabilidades de unos y las fortalezas de otros.
Aunque el comercio exterior es de las áreas con mayor impacto, principalmente por el alza en los precios de la energía y transporte, ante este periodo de incertidumbre, muchas industrias están buscando aprovechar las oportunidades y capitalizando las consecuencias que esta crisis trae consigo.
Además de su distanciamiento con Estados Unidos y las consecuencias de la aplicación de la estrategia “Cero COVID”, el gobierno chino ha generado que alrededor del 80% de las empresas manufactureras estadounidenses establecidas en ese país busquen regresar al continente americano y reubicarse en otro país, específicamente en México, a través de un fenómeno ampliamente comentado como es el nearshoring.
De acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el nearshoring abrirá una serie de oportunidades para América Latina y el Caribe en el corto y mediano plazo con ganancias estimadas hasta en 78,000 millones de dólares, enfocadas en la detonación de industrias como la energética, automotriz, farmacéutica y textil.
De esas ganancias por 78,000 mdd, México estaría beneficiándose con 35,000 millones de dólares por la relocalización de empresas en ciudades como Nuevo León, Tijuana, Ciudad Juárez, Mexicali y Nuevo Laredo, al igual que en las regiones occidente y bajío.
Es de destacar que las empresas están viendo en México, infraestructura, servicios y mano de obra calificada, lo que ayudaría a un establecimiento más rápido y ordenado para arrancar operaciones. Sin embargo, se requieren parques y naves industriales de primer nivel. Para conseguirlo se contemplan lapsos en su construcción que puede oscilar entre 6 y 8 meses y los 2 o 3 años.
De acuerdo con datos del Consejo de la Industria Manufacturera de Exportación, México tendrá oportunidades de inversión a través del nearshoring para los próximos cinco años, esencialmente por el tiempo que tardarán las empresas en relocalizarse, reducir costos de operación y producción, lo que podría potencializar las oportunidades en países competidores como Singapur, Taiwán y Vietnam.
En el informe: Zoom Nearshoring desarrollado por Banorte, se explica que las ganancias marginales que podría obtener México en exportaciones debido al nearshoring ronda entre los 84,000 y 300,000 millones de dólares, considerando un periodo de cinco años y una inflación promedio de 2% anual.
Entre los catalizadores que podrían otorgar ventajas competitivas para la relocalización en el sector manufacturero están los posibles cambios en las cadenas de producción hacia 2030, costos laborales, de financiamiento e inmobiliarios; servicios públicos y carga impositiva. Sin embargo, hay retos que enfrentar como la calidad de la fuerza laboral, facilidad para hacer negocios, infraestructura y disputas comerciales.
México está entrando actualmente a una nueva etapa de competencia en el comercio internacional, y aunque primordialmente será frente a China y otros países asiáticos, a mediano plazo podría enfrentar a Estados Unidos en el denominado onshoring.
El país está a tiempo de aprovechar la oportunidad.
