Sectores productivos piden frenar medidas unilaterales en consultas públicas sobre el T-MEC
Los resultados del proceso servirán como insumo para la posición de México en la revisión del tratado prevista para este año.
La Secretaría de Economía presentó los resultados de las consultas públicas de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026, en el que empresas, sindicatos, academia y organismos empresariales coincidieron en que el acuerdo ha sido favorable para la región, aunque también señalaron diversos retos para su actualización e implementación.
El documento detalla que se realizaron 30 mesas sectoriales y consultas en las 32 entidades federativas, con el objetivo de recopilar las perspectivas del sector productivo sobre el funcionamiento del tratado comercial que rige el intercambio en América del Norte.
Los resultados reflejan una percepción mayoritariamente positiva del acuerdo. A nivel sectorial, 83 % de las organizaciones participantes considera que el impacto del T-MEC ha sido favorable: el 49 % lo calificó como “muy positivo” y el 34 % como “positivo”. En contraste, 12 % lo evaluó como neutro, 4 % como negativo y 1 % como muy negativo.
El 61 % de las organizaciones encuestadas dijo exportar principalmente dentro de Norteamérica bajo las reglas del T-MEC, mientras que 47 % importa insumos desde Estados Unidos o Canadá.
En las consultas estatales, 66 % de los participantes percibe un impacto favorable del tratado (41 % positivo y 25 % muy positivo), mientras que 21 % lo considera neutro y 5 % negativo. Otro 8 % indicó no contar con elementos suficientes para evaluar su impacto. El 44 % de los actores consultados considera que su economía está “muy integrada” con Estados Unidos y Canadá, y otro 32 % la califica como “algo integrada”.
Entre las principales fortalezas del tratado señaladas por los participantes estatales se encuentra el acceso a mercados y el comercio de bienes, identificado por 59 % de los encuestados. En contraste, las debilidades más mencionadas se ubican en gobernanza económica y regulación (28 %), así como en sustentabilidad, trabajo y desarrollo (27 %).
Principales desafíos
Los participantes también identificaron riesgos ante la revisión del tratado. La incertidumbre comercial fue señalada por 30 % de los encuestados, seguida por la imposición de aranceles o restricciones a las exportaciones (27 %).
Según el informe, el desafío central para el proceso de revisión no consiste en modificar de fondo el tratado, sino en fortalecer su aplicación. “El reto hacia adelante no es redefinir sus fundamentos, sino mejorar su implementación, actualizar sus instrumentos y adaptarlo a un entorno productivo y tecnológico en transformación”, señala el documento.
Entre los retos principales identificados en las consultas destacan evitar la imposición de medidas unilaterales, particularmente aquellas aplicadas por Estados Unidos -como los aranceles al acero y aluminio bajo la Sección 232 por motivos de seguridad nacional-, que sectores productivos consideran perjudiciales para las cadenas regionales.
También se señaló la necesidad de enfrentar la competencia desleal y la triangulación comercial, derivadas de la entrada de productos, principalmente asiáticos, mediante prácticas como subvaluación o subsidios.
“Entre los riesgos más reiterados en las consultas estatales destacan: (i) la competencia desleal de productos asiáticos; (ii) los altos costos de certificación y verificación para exportadores, especialmente para MIPYMES; (iii) la homologación insuficiente de procesos y certificaciones; (iv) la desigualdad territorial en infraestructura energética y logística; y (v) la debilidad institucional para la gestión de cupos y permisos”, dice el documento.
Otro desafío identificado es el equilibrio de las reglas de origen, con el objetivo de incrementar el contenido nacional y regional sin generar restricciones que encarezcan la producción o provoquen cuellos de botella en industrias que dependen de insumos que aún no se fabrican en América del Norte.
En ese sentido, el informe apunta que “los participantes identifican como reto central para los próximos años la necesidad de incrementar el contenido nacional y regional de lo que se produce y comercia dentro del bloque, no con el objetivo de revertir la apertura, sino para profundizar la integración y ampliar la generación de valor y empleo en la región”.
Entre otros desafíos se mencionan avanzar en la homologación normativa entre los tres países (en normas técnicas, certificaciones, y regulaciones sanitarias y ambientales), así como corregir asimetrías en la aplicación del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, que algunos actores consideran desbalanceado en perjuicio de México.
Asimismo, el informe subraya la necesidad de reducir los costos administrativos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas para cumplir con estándares laborales y regulatorios.
Igualmente, señalaron también cuellos de botella en infraestructura logística y energética, como la saturación e inseguridad en cruces fronterizos o la falta de energía limpia y estable para el sector productivo. “Se señalaron retos comunes como los costos de certificación, brechas en infraestructura, desigualdad regulatoria y limitaciones institucionales locales”, dice el documento.
Otra preocupación recurrente es el déficit de talento técnico especializado, especialmente en industrias como la automotriz, aeroespacial y de servicios digitales, lo que plantea la necesidad de fortalecer la cooperación educativa, certificar competencias a nivel trilateral y facilitar mayor movilidad laboral especializada.
Impacto del tratado
El documento destaca que desde 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), antecedente del T-MEC, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces.
Actualmente, cerca del 40 % del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incorpora contenido estadounidense, lo que refleja el alto grado de integración de las cadenas productivas.
En 2024, el intercambio comercial en la frontera alcanzó aproximadamente 2,562 millones de dólares diarios, equivalente a cerca de 1.8 millones de dólares por minuto.
El comercio de bienes dentro de la región del T-MEC está vinculado con alrededor de 56.2 millones de empleos en los tres países, mientras que más de 10 millones dependen directamente de las exportaciones.
México también se mantiene como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, al ser el destino del 16.2 % de las exportaciones estadounidenses, equivalentes a unos 334 mil millones de dólares. Además, más de 50,000 pequeñas y medianas empresas estadounidenses exportan a México por un valor cercano a 107 mil millones de dólares.
En términos de balanza comercial, Estados Unidos exportó cerca de 283 mil millones de dólares a México en 2024 e importó alrededor de 494 mil millones, lo que refleja un déficit aproximado de 211 mil millones de dólares.
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