Heliotropo 37: Con una mirada retrospectiva, París rinde homenaje a Graciela Iturbide

A partir del 12 de febrero, la fotógrafa mexicana expone más de 200 imágenes en la Fundación Cartier.

febrero 10, 2022 7:24 pm Published by

A punto de cumplir 80 años el próximo 16 de mayo, la fotógrafa Graciela Iturbide llega a París con una muestra retrospectiva: Heliotropo 37, que evoca la dirección de su estudio en Coyoacán.

Iturbide, considerada una de las fotógrafas más importantes y reconocidas de México, presenta a partir del 12 de febrero en la Fundación Cartier de París más de 200 imágenes en blanco y negro; además, excepcionalmente, una muestra de su último trabajo, fotos en color de una cantera mexicana. Su hijo Mauricio Rocha ha diseñado esta exposición parisina.

Ésta es la primera gran retrospectiva en Francia de Iturbide.

“Para mí, las fotos son la manera de conocer el mundo. Y pasas del ser humano al paisaje. Y ahora el principio del mundo”, evoca.

 

Durante la pandemia, Iturbide pasó gran parte del tiempo encerrada, ordenando y catalogando más de medio siglo de trabajo en la fotografía.

“Para ser buen fotógrafo, hay que tener pasión y disciplina, nada más. Y puede ser a la vuelta de tu casa si quieres”, explica la fotógrafa. “Pero claro, si quieres conocer el mundo y tienes una cámara, es maravilloso”.

Considera que ha sido muy afortunada por los lugares a los que ha ido, siempre con guías. Uno de ellos fue precisamente el pintor Francisco Toledo, quien en los 70 la convenció de recorrer los pueblos indígenas de Oaxaca.

De ese proyecto, surgió una de sus obras más emblemáticas: Nuestra señora de las iguanas, tomada en uno de esos pueblos oaxaqueños, en 1979. Incluso, esa imagen, también llamada Medusa juchiteca, inspiró una escultura en honor de la fotógrafa.

 

 

Me encanta la parte prehispánica, me gusta el mestizaje, me gusta ser mestiza”, añade en una engtrevista de RFI.

Toledo la invitó a Juchitán para capturar la cultura zapoteca en el Istmo de Tehuantepec. Ahí retrató sus tradiciones, su gente, sus fiestas y su belleza. Su obra sobre Oaxaca se convertiría en la más aclamada a nivel internacional.

“Trabajé en zonas indígenas, donde todas las mujeres me ayudaron. Ellas me cuidaban. Vivía con ellas en su casa. Los hombres, muy finos, me llevaban muchas veces en su camioneta a donde fuera. Pero a distancia”, explica.

“Yo siempre me presenté como fotógrafa. La gente me acepta y ya tengo una complicidad para poder trabajar con ellos”, dice. “Pero si te fijas y la persona no quiere ser fotografiada, pues no la fotografío”.

 

 

 

Ahora la situación es diferente, añade resignada.

“Ya no puedo ir a muchas zonas indígenas, por el narco“, explica.

Iturbide, originaria de la Ciudad de México, desarrolló su pasión por la fotografía cuando estudiaba en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM con el fin de convertirse en directora de cine.

Iturbide incursionó en este campo con la guía de Manuel Álvarez Bravo (1902-2002). Lo conoció cuando era una estudiante de cine y la leyenda de la Época de Oro la invitó como asistente y aprendiz. En los años 70, Iturbide trabajó a su lado, pero pronto tomó su propio camino.

 

 

Su interés por la fotografía también la llevó a aventurarse en una serie de viajes a diferentes puntos de Latinoamérica.

A finales de los 70, fue nombrada comisionada del Archivo Etnográfico del Instituto Nacional Indigenista de México, con un trabajo centrado en documentar, a través de la fotografía, a los pueblos indígenas.

Iturbide ha sido descrita como la retratista del dolor, la muerte y el misterio; de los pueblos y las tradiciones; imágenes que plasman su fascinación por lo maravilloso y lo terrible; la vida y la muerte; lo cotidiano y lo sorprendente… Sus imágenes muestran la belleza de la cultura nacional y, al mismo tiempo, las desigualdades del país.

Es autora de obras clásicas de la fotografía contemporánea, como su serie de fotos sobre los seris del desierto de Sonora (1978) o el libro Juchitán de las mujeres, sobre el pueblo oaxaqueño.

 


Entre sus series más importantes figuran también Rituales de fiesta y muerte, En el nombre del padre, Jardín botánico, Paisajes y objetos, y El baño de Frida. También realizó una serie sobre la India en colaboración con el fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado.

La obra de Iturbide ha viajado por museos y galerías del mundo. Reconocida y multipremiada dentro y fuera del país, es miembro de número de la Academia de Artes desde 2014. En 2008, recibió el premio Hasselblad de Suecia, llamado el Nobel de la fotografía, ese mismo año, en México, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes.

 

Con información de RFI, agencias y Secretaría de Cultura

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