Día Internacional del Gato: los felinos, el respeto y un poema de Neruda

El gato, / sólo el gato / apareció completo / y orgulloso: / nació completamente terminado, / camina solo y sabe lo que quiere.

agosto 8, 2022 7:23 pm Published by

El 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Gato, que tiene el objetivo de crear conciencia sobre estos animales y sus necesidades.

Fueron adorados por los egipcios, hoy son los dueños de internet (del internet interesante) y son parte crucial de miles de familias en todo el mundo.

El día fue establecido por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal en 2002, como parte de la estrategia para informar a la población sobre estos animalitos y promover la adopción responsable.

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Hay características que todo mundo sabe de los gatos, por ejemplo, que ¡siempre aterrizan de pie!, pero otros hechos son poco conocidos e incluso les han generado mala prensa. Uno de estos aspectos es que ‘son poco sociables’.

Si embargo, Claudia Edwards Patiño, académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, explicó que los gatos se pueden adaptar a vivir de manera solitaria o en conjunto, lo que depende, en gran parte, de cómo vivan los primeros meses de su vida.

A su grupo social se le denomina ‘plástico’ o ‘adaptable’. Los felinos tienen un grupo social único en el planeta, así que pueden ser solitarios en ciertos momentos, o grupales matriarcales, en otros.

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Son las primas, tías o abuelas las que se encargan de cuidar a las crías; son nodrizas, parteras, y en el caso de los machos, solitarios que patrullan sus cuadras en busca de hembras sólo en época de celo, explicó la académica.

Explicó que no son animales gremiales ni jerárquicos, por lo que la manera en que gatos y humanos nos relacionamos es distinta.

La relación de los gatos es aquélla en la que si tú quieres y yo quiero, está bien, ambos queremos; si tú no quieres, no hay problema; y si ya no quiero, deberías de respetarme. Todas son maneras de la que deberíamos aprender.

Por lo tanto, recuerda que con los gatos el respeto al derecho ajeno es la paz.

Y para un ser perfecto, un autor perfecto. Este día, la Gaceta UNAM recordó la Oda al Gato, de Pablo Neruda:

Oda al Gato
Pablo Neruda

Los animales fueron imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

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