La escultura remite al poder creativo de las sociedades de distintos momentos y ambientes: Eduardo Matos Moctezuma
El arqueólogo coordina ciclo de conferencias que recorrerá la historia escultórica de México.
Por Andrea Martínez / El Colegio Nacional*
Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 1940) escucha a las piedras halladas en excavaciones con atención y respeto. En 1978, una de ellas, esculpida con la imagen de la diosa lunar Coyoxalhutli, por fin habló, cuando fue hallada accidentalmente en la esquina de las calles República de Argentina y República de Guatemala.
El monolito de ocho toneladas le dijo que ella y sus 400 hermanos conspiraron contra su madre, Coatlicue, que estaba embarazada de su hermano solar Huitzilopochtli. Él, al nacer, defendió a su madre decapitando a Coyoxalhutli y arrojando su cuerpo desmembrado desde lo alto del cerro de Coatepec, localizado en el actual estado de Hidalgo.
Derivado de este descubrimiento, el arqueólogo fundó el Proyecto del Templo Mayor (marzo de 1978) y encabezó a un grupo multidisciplinario. Así, arqueólogos, antropólogos físicos, restauradores, químicos, biólogos, geólogos, entre otros especialistas, excavaron con precisión quirúrgica las entrañas del Centro Histórico de la Ciudad de México; otros analizaron fuentes históricas, y otros más hicieron estudios iconográficos.
El objetivo era ambicioso: desentrañar los misterios del principal edificio mexica. Para divulgar estos trabajos arqueológicos, Matos Moctezuma ha escrito más de 40 libros, coordinado más de veinticinco obras colectivas y publicado más de 400 textos, entre capítulos, artículos y notas. Su labor ha sido reconocida con distintos galardones nacionales e internacionales, como el Premio Princesa de Asturias en 2022.
En 1993, Matos Moctezuma ingresó a El Colegio Nacional y, en esta institución prepara un nuevo ciclo de conferencias: La escultura en México, que coordina junto con Aban Flores Morán, profesor del Departamento de Arte del Centro de Enseñanza para Extranjeros de la UNAM (CEPE).
El ciclo analizará la escultura del periodo mesoamericano, recorrerá la etapa virreinal, repasará las obras escultóricas del siglo XIX y concluirá con los monumentos del siglo XX.
En entrevista telefónica, el arqueólogo comparte los pormenores del ciclo, que iniciará este martes 7 de julio, a las 17 h, en El Colegio Nacional (Donceles 104, Centro Histórico), con la lección que dictará el propio Matos Moctezuma y que tituló “Escultura prehispánica”.
¿Por qué consideró necesario dedicar un ciclo de conferencias a la evolución de la escultura en México?
Fue una idea que se nos ocurrió al doctor Aban Flores y a mí, para dar un panorama cronológico de cómo se fue representando esta manifestación artística. Empezaremos [con la escultura] prehispánica, que comenzaría prácticamente en el año 1400 antes de nuestra era.
Usted que ha estado presente en los hallazgos arqueológicos más importantes de este y del pasado siglo, ¿cómo define qué es una escultura?
Es una de las expresiones artísticas —al igual que la pintura, la arquitectura o la danza— que nos remite al poder creativo que tienen las distintas sociedades en distintos momentos y en distintos ambientes. Este poder creador, en el caso de la escultura, se va a manifestar no solo en la en la piedra, sino en otros materiales, como en la cerámica o en la madera, pero lo que vemos en todas ellas es, precisamente, el poder que los individuos han tenido a lo largo de los siglos, en este caso de Mesoamérica y, posteriormente, en México.
¿Cuál era la función primordial de la escultura monumental en Tenochtitlan, más allá de su valor estético?
En general en toda Mesoamérica, la escultura era uno de los medios más importantes de expresión, al igual que la pintura y la arquitectura. Como ha dicho un gran estudioso del arte prehispánico, el doctor Paul Westheim: estas expresiones partían del mito y llevaban al mito; o sea, están cargadas de gran religiosidad, por un lado, pero debemos partir desde siglos atrás, donde tenemos expresiones de arte olmeca, que son sorprendentes, y en general todas las diferentes regiones mesoamericanas.
No voy a poner énfasis en lo mexica, o no totalmente. También en las diversas regiones: cómo el mundo olmeca nos presenta toda una serie de piezas que en la época en que se hacen son realmente sorprendentes. También daremos ejemplos del mundo maya, del mundo zapoteco-mixteco, del mundo de la cultura de la costa del Golfo y, desde luego, del centro de México: Xochimilco, Tula, Tenochtitlan.
Centrándonos en el mundo mexica, ¿cuál cree que hayan sido las principales características en su escultura en su periodo imperial?
Esa es una de las cosas que tengo que tratar. Es sorprendente que junto a una pieza como la Coatlicue, que tiene características de diferentes deidades, representa, en cierta forma, la concepción universal mexica. Es una pieza con rasgos abstractos y [figurativos]. Y, por decirlo así, en el taller de al lado, se está haciendo una pieza totalmente realista […] Es sorprendente cómo proporcionan diferentes maneras de expresar. Por ejemplo, en Xochicalco, una de las creaciones fabulosas es la cabeza de guacamaya. Siempre he dicho que, quizás, al mismo Picasso le hubiera gustado firmar esa pieza; es maravillosa, rompe con los cánones. No podríamos clasificar — salvo en algunos casos—, tal o cual característica o estilo de muchas imágenes.
La escultura convive con nosotros
Eduardo Matos Moctezuma y Aban Flores Morán se conocieron hace casi 20 años, cuando el arqueólogo impartía la materia Historia de la arqueología mexicana en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y Flores Morán era su alumno.
Después coincidieron en distintos espacios. Uno de ellos fue el Museo Nacional de Arte. Allí germinó la idea de un ciclo de conferencias en los que se analizara la escultura en México, desde Mesoamérica hasta la actualidad. “Esperemos que, a partir de este primer ejercicio, en un siguiente momento hagamos otro ciclo más abarcativo, quizás de pintura mural o de algún otro elemento en el que los dos confluimos, y que podemos generar estas grandes narrativas que poco a poco se han dejado de hacer, pero que en la década de los sesenta eran muy comunes”, explica, y añade que las pláticas de este ciclo estarán pensadas en un público general.
De acuerdo con el experto en el arte novohispano del siglo XVI, en la escultura mesoamericana había lucha de grupos, facciones y representaciones de poder, y esto mismo se encuentra en las esculturas de siglos posteriores. Por ejemplo, explica, las esculturas posrevolucionarias empezaron rescatar los movimientos sociales. Incluso ahora, cuando las esculturas se acercan a la abstracción, también están vinculadas a procesos políticos y sociales.
Lo mismo ocurrió en el siglo XIX. En este periodo, “la escultura fue un reflejo de las luchas entre conservadores y liberales, […] y cambió con Porfirio Díaz. Incluso el tema que voy a dar, que será la escultura tequitqui (indocristiano), es el momento en que dos tradiciones, dos grupos políticos, entran en diálogo y en conflicto”.
Así, añade el especialista, en la escultura se ven dinámicas sociales, políticas y culturales a lo largo de la historia, y la idea de este ciclo de cinco conferencias –que se realizarán de forma presencial en El Colegio Nacional los días 7 y 14 de julio, y 18 de agosto, y en el CEPE (Av. Universidad 3002, Copilco Universidad, CDMX) los días 3 y 10 de agosto–, es ofrecer una idea general del fenómeno escultórico en México, “y acercar los avances en torno a cómo vemos la escultura y cómo se relacionan socialmente con las personas que asistan al ciclo”.
¿Por qué es tan necesario hablar de escultura?
Porque convivimos todos los días con ella. Caminando, en el tráfico, vemos las esculturas monumentales que se hicieron en el siglo XX; vamos a festejar a un monumento que se creó en aquel siglo y convive con nosotros. Por ejemplo, la playera de la selección mexicana está relacionada con una escultura prehispánica. La escultura está en nuestro día a día, pero muchas veces no vemos el impacto que tiene en nuestra vida cotidianidad. Entonces, la finalidad [del ciclo] es rescatar, demostrar y reflexionar en torno a la importancia y la convivencia que tenemos con algo que, además, es muy bonito: la escultura.
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* El Colegio Nacional, institución histórica dedicada a la divulgación de la cultura científica, artística y humanística, y Aristegui Noticias, medio de comunicación independiente y multiplataforma, colaboran para promover y difundir el quehacer intelectual de las y los colegiados, con el fin de acercarlo a nuevas audiencias


