Mujeres invisibles: una mirada feminista a un mundo diseñado para los hombres | Reseña

Métodos preventivos usualmente recomendados para las enfermedades cardiovasculares -como la aspirina- no sólo no funcionan en las mujeres, sino que pueden ser perjudiciales para ellas

agosto 4, 2020 8:02 pm Published by

Ana Carolina Briceño de la Rosa*

Las mujeres que se ven involucradas en un accidente automovilístico tienen 47% más probabilidades de salir seriamente heridas que los hombres. También tienen 17% más probabilidades de morir. ¿Cuál es la razón detrás de estas horrorosas estadísticas? La manera en que los automóviles están diseñados y, sobre todo, para quién.

La seguridad de los autos ha sido históricamente estudiada usando dummies (maniquís para ensayos de choques) con la composición corporal del ‘hombre estándar’ (1.77 metros de altura y 76 kilos de peso). Las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a distribución de músculo, grasa y tejidos no son tomadas en cuenta en estas pruebas.

Algo tan simple como el hecho de que las mujeres tenemos senos afecta la manera en que el cinturón de seguridad se asienta en nuestro cuerpo. Sin embargo, esto es pasado por alto. También el hecho de que en general las mujeres somos de menor estatura que los hombres, por lo que al manejar nos encontramos más cerca del volante y los pedales, lo cual nos convierte en conductoras ‘no estándar’ y nos pone en mayor peligro.

Por increíble que parezca, fue hasta el 2011 que Estados Unidos empezó a usar una dummy con características femeninas en sus pruebas de seguridad; sin embargo, lo que muchas veces hicieron fue fabricar una versión a escala menor del dummy masculino. Al día de hoy en la Unión Europea no hay ningún test que requiera a un dummy con las características antropométricas de una mujer.

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Exponiendo la brecha de datos por género (gender data gap)

El caso anterior es apenas uno entre varios que la autora Caroline Criado Perez denuncia en su libro Invisible Women: Exposing Data Bias in a World Designed for Men (2019). Ahí, Criado Perez nos presenta un impresionante conjunto de historias e investigación alrededor del mundo que ilustran las maneras ocultas en que las mujeres somos olvidadas y el profundo impacto que esto tiene en el mundo que vivimos.

Criado Perez es una escritora y activista feminista que en Reino Unido lideró las campañas que lograron colocar a la única mujer –excluyendo a la reina, claro- en los billetes ingleses (la escritora Jane Austen) y la estatua de la primera mujer en la plaza del Parlamento en Londres (la sufragista Millicent Fawcett). Su libro revela cómo en distintos sectores como políticas gubernamentales e investigación médica, la tecnología, el lugar de trabajo y los medios, se ignora sistémicamente a las mujeres; es decir, al menos a la mitad de la población.

La autora explica cómo en prácticamente todos los aspectos que rigen nuestras vidas hay una brecha de datos por género. Ella define esta brecha como el hecho de que la mayor parte de la información que existe en el mundo es de los cuerpos masculinos y basada en los patrones de vida de los hombres. Esto significa que prácticamente todo lo que ha sido diseñado está basado en información obtenida de hombres.

Salud, trabajo, tecnología

Criado Perez nos describe, por ejemplo, el sector médico como uno en el cual el cuerpo masculino se asume como el cuerpo humano estándar y las diferencias con el cuerpo femenino, que van más allá de la reproducción, son ignoradas. Desde estudios médicos donde es práctica común incluir a un número insignificante de mujeres, hasta libros de medicina que no abarcan a profundidad el cuerpo femenino.

Las consecuencias de este enfoque ‘unisex’ a la salud pueden ser fatales. Después de sufrir un ataque al corazón, las mujeres tienen más probabilidades de morir que los hombres. Esto se debe a que métodos preventivos usualmente recomendados para las enfermedades cardiovasculares -como la aspirina- no sólo no funcionan en las mujeres, sino que pueden ser perjudiciales para nosotras. Sin embargo, lo que más incide en el número de mujeres que mueren después de un infarto es que simplemente no son diagnosticadas. Las mujeres comúnmente no presentan los síntomas ‘típicos’ del infarto (dolor en el pecho y brazo izquierdo) sino que experimentan dolor estomacal, dificultad de respirar, náusea y fatiga, algo que es ignorado por muchos doctores.

@CCriadoPerez

En el ámbito profesional, es la carga de cuidar a otros la que más afecta el desarrollo de las mujeres, pues como Criado argumenta, el contexto laboral ha sido diseñado alrededor de la vida normal de un hombre de antaño; es decir, asumiendo que se cuenta con una esposa en casa para encargarse de los niños y las labores del hogar.

Esto desfavorece a las mujeres pues, aunque su inserción en el mundo laboral ha ido en aumento, esto no ha significado una disminución significativa de las labores no pagadas que se asume ella debe realizar: cuidar a los hijos y encargarse del hogar (a nivel global, el 75% del trabajo no remunerado es realizado por las mujeres). Esta situación muchas veces dirige a las mujeres a tomar trabajos menos exigentes o buscar aquellos que permiten horarios flexibles, lo que a la vez se ve reflejado en sus situaciones económicas y las deja exhaustas, pues si los hombres después del trabajo pueden descansar, las mujeres tienen que empezar su ‘segundo turno’, pero esta vez sin ninguna remuneración (a lo largo de sus vidas, las mujeres ganan entre un 35% y un 75% menos que los hombres).

Las desventajas para las mujeres tristemente no mejoran con la tecnología. Todo lo contrario. Criado menciona cómo ya hay sesgos incluso en los softwares de reconocimiento de voz. Según un estudio de la Universidad de Washington, el software de reconocimiento de voz de Google tenía 70% de mayor probabilidad de reconocer con precisión voz masculina que femenina -y eso que es el mejor en el mercado-. Esto se debe a que esta tecnología se basa en algoritmos entrenados en bases de datos en donde dominan las voces de hombres. Lo peor es que algo parecido sucede con las bases de datos de imágenes y de palabras. Todo esto significa que la Inteligencia Artificial, lejos de alejarse de los estereotipos de género, tiende a reproducirlos.

¿Una conspiración del patriarcado?

Criado Perez aclara que uno de los puntos más importantes a subrayar es que el gender data gap no es generalmente malicioso o incluso deliberado. Es simplemente el producto de una manera de pensar que ha permanecido a través de milenios y que se vuelve en automática: que al decir humano nos refiramos al hombre.

Invisible Women argumenta de manera exitosa por qué no podemos seguir procediendo como si el cuerpo masculino y la experiencia de vida de los hombres fueran universales. Es un libro lleno de datos e investigación que concluyen que si queremos diseñar un mundo que funcione para todos, necesitamos que haya mujeres en el proceso.

Caroline Criado Perez tiene cuenta de twitter @CCriadoPerez de instagram @ccriadoperez y una newsletter: www.getrevue.co/profile/InvisibleWomen

*Maestra en literatura comparada por la Universidad de Edimburgo y maestra en estudios humanísticos por el Tecnológico de Monterrey.

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