Conmemoran 90 años del inicio de las exploraciones arqueológicas en Cholula, antecedente del INAH
En 1931 iniciaron las exploraciones en la Gran Pirámide de Cholula. Estas marcaron el inicio de la arqueología en México, así como introdujeron diversas técnicas y tecnologías.
Por Fernanda Pérez Rivera Moisés
En 2021 se cumplieron 90 años del inicio de las exploraciones arqueológicas en la pirámide de Cholula. El sitio ha sido objeto de investigaciones de estudiosos como Alexander von Humboldt y arqueólogos como Manuel Gamio y Enrique Juan Palacios. Sin embargo, hasta 1931 se iniciaron de manera formal las exploraciones arqueológicas.
De acuerdo con el antropólogo y director de la zona arqueológica de Cholula, Martín Cruz Sánchez, estas investigaciones marcaron el inicio de la actividad profesional en el país, ya que hasta ese momento solamente se habían explorado pocos sitios, como Teotihuacán, Tenayuca y algunos del sureste mexicano.
Además, se pusieron en práctica técnicas de investigación que eran nuevas para su época. Por ejemplo, Cruz Sánchez relata que tradicionalmente la arqueología trabaja desmontando capas horizontales. Sin embargo, esto no era posible en Cholula porque podía poner en riesgo la estabilidad estructural del santuario de la Virgen de Los Remedios, que está ubicado en la cúspide de la pirámide.
Bajo esa situación, decidieron explorar la pirámide como si se tratara de una mina, es decir, a través de túneles. Actualmente, estos suman aproximadamente 5 mil 195 metros dentro del monumento.
Para llegar a esta magnitud, el director divide las actividades arqueológicas en tres etapas. La primera, a cargo del arquitecto Ignacio Marquina, inició en septiembre de 1931 y duró 25 años, hasta 1956.

En la imagen, Martín Cruz en los túneles de la pirámide de Cholula, Puebla. Foto: Archivo Cuartoscuro
Durante ella, se perforó con la intención de determinar si estaba construida a partir de superposiciones. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) define esto como “estructura gigantesca, en cuyo interior existen otras de menores dimensiones construidas en forma sucesiva a través del tiempo”.
El antropólogo explicó que este modelo de construcción es similar a las muñecas rusas llamadas ‘matrioshkas’: “una que contiene en su interior a otra, que contiene en su interior a otra”.
Además, con estas primeras investigaciones se pretendió determinar el número de etapas constructivas, los estilos arquitectónicos y las dimensiones de las etapas constructivas. De igual forma, el INAH reportó que en ellas se descubrieron altares con ofrendas, pisos, muros y entierros humanos.
El director del INAH Puebla, Manuel Villarruel Vázquez, destacó durante la ceremonia de conmemoración, el pasado 27 de septiembre, que estos trabajos arqueológicos realizados antes de que se creará el INAH, en 1939, sirvieron de base para las investigaciones en la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta en 1932.
Igualmente, destacó que dieron una guía sobre cómo investigar y rescatar un monumento arqueológico en México, así como crearon una identidad nacional.
El director de la zona arqueológica de Cholula, Martin Cruz, relató que más tarde, en 1966, se retomaron las actividades a cargo del arquitecto Miguel Messmacher, sin embargo solo duraron alrededor de un año.

Foto: Archivo Cuartoscuro
Por esta razón, establece la segunda etapa a partir de 1967, cuyas actividades fueron dirigidas nuevamente por el arquitecto Marquina y terminaron hasta 1971. En ellas, se trabajaron los costados sur y poniente de la pirámide, lo que actualmente se conoce como el área abierta de la zona arqueológica. Asimismo, se modificó el recorrido interior de los túneles.
Para la década de 1970 en que terminaron los trabajos, ya había alrededor de 8 kilómetros de túneles de exploración.
En la tercera etapa participó el propio Cruz Sánchez, con un levantamiento topográfico con nueva tecnología en el 2002. Para esta época, la suma de cada tramo de túnel excavado en el interior da como resultado aproximadamente 5 mil 195 metros en total.
A raíz de esto, surgió un mito: el director relata que los turistas comúnmente se preguntan cómo vivían los antiguos cholultecas dentro de las grutas. Sin embargo, aclara que ello no sucedió, ya que estos no existían. Al contrario, este tipo de túneles reciben el nombre de túneles arqueológicos.
“A diferencia, por ejemplo, del túnel que se ubica en el sitio arqueológico de Palenque, donde en una de las pirámides hay una escalera que permitía llegar a donde se depositaron los restos del rey Pakal. Ese túnel, construido en el momento de construcción de la propia pirámide, se considera como túnel prehispánico. Los de Cholula son realmente un sistema moderno de exploración”, detalló.
El antropólogo explicó que estas investigaciones han permitido determinar etapas constructivas, sistemas constructivos, estilos arquitectónicos, influencias culturales y estrategias de excavación.

Foto: Archivo Cuartoscuro
Además, proporcionan el sustento para hablar de las influencias de este sitio en otros—como la que tuvo con Teotihuacán—; también para documentar la estratégica ubicación de este sitio en relación con las rutas comerciales que irían hacia el Golfo de México o hacia Oaxaca y la importancia sagrada de este lugar.
El pasado 27 de septiembre, autoridades de los ayuntamientos de San Pedro y San Andrés Cholula instalaron una placa conmemorativa por las nueve décadas del inicio de las exploraciones.
Gracias a diversas investigaciones en el sitio, actualmente se ha podido estimar que la construcción de la pirámide inició en el siglo II a. C. y finalizó entre el 900 y 1100 a. C., informó el Gobierno de Cholula. Asimismo, detalló que mide 400 metros de largo por lado, 66 de altura y cerca de 4.5 millones de metros cúbicos.
De igual forma, han surgido distintas teorías sobre por qué parece un cerro. El director explicó que algunas versiones afirman que se debe a que fue construida a partir núcleos muy grandes, compactos y macizos de adobe, así como acabados ligeros de piedra caliza y un aplanado de cal arena, mejor conocido como estuco.
“El abandono, paso de los siglos y falta de mantenimiento hace que se desprendan estos acabados tan ligeros y quede expuesto el núcleo. Al ser un núcleo de adobe, está sujeto al intemperismo, a la deposición de semillas producto de los animales, a la erosión por el aire y por la lluvia”, explica. Esto provoca que se cubra de vegetación y tenga la apariencia de un cerro, concluye.

Foto: Archivo Cuartoscuro
Otras versiones, expone Cruz Sánchez, aseguran que la pirámide fue abandonada durante una etapa de ampliación, por lo que, al no tener acabados, quedó expuesta a los mismos procesos.
Cholula fue declarada como zona de monumentos arqueológicos en diciembre de 1993, con una superficie total de 154 hectáreas.
El antropólogo calificó el sitio como sui géneris, ya que es un sitio vivo en donde las personas aún rinden culto de la Virgen de Los Remedios. “Esto genera, por ejemplo, que a diferencia de otros sitios, los accesos hacia el santuario prácticamente se consideren como accesos libres para el público”, aseveró.
Además, es uno de los pocos sitios que es posible visitar en su interior: el público puede acceder a 280 metros dentro de la pirámide. Esto provoca que sea un gran atractivo turístico. En 2019, la zona tuvo 630 mil visitantes, lo que significan alrededor de 52 mil visitantes por mes.
Después de 90 años, el investigador recalca que “el conocimiento no está agotado” y aún queda por explorar, por lo que reinterpretar, remapear y analizar el sitio arqueológico permitiría tener un entendimiento más adecuado.
No obstante, aclaró que es complicado, debido a que está ubicada entre dos cabeceras municipales. Además, de las 154 hectáreas declaradas como zona de monumentos arqueológicos, la pirámide solo ocupa 14. Es decir, que 140 hectáreas están en el entorno inmediato de la pirámide, pero constituyen propiedades privadas, propiedades públicas, parques, vialidades, área urbana de las dos cabeceras municipales.
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Ante esta situación, el antropólogo comenta que actualmente se llevan a cabo trabajos que se conocen como arqueología de rescate o arqueología de salvamento. Estos se realizan con la participación del INAH en proyectos de desarrollo urbano donde, por ejemplo, hay colectores pluviales o cableado subterráneo que generan intervención en el subsuelo.
A estas problemáticas se suman las consecuencias de la pandemia: en las dos etapas en que han reabierto, la afluencia ha sido de entre 7 mil a 8 mil visitantes por mes, mucho menor a la que tenían anteriormente. No obstante, Cruz Sánchez espera que en octubre reabra la pirámide al público y las visitas aumenten.
Para el director, el futuro del sitio “es conservar lo que tenemos” y “utilizar las nuevas tecnologías para que el público tenga un conocimiento más objetivo de este lugar”.
Con el fin de conmemorar el inicio de las exploraciones, la Secretaría de Cultura de Puebla, junto con el INAH, instalaron una exposición fotográfica de 10 fotografías en la barda perimetral del sitio arqueológico. Asimismo, pusieron en exposición 30 fotos adicionales en el Museo Regional de Cholula. Ambas permanecerán en sus dos sedes hasta el 30 de enero de 2022.
