Bernardine Evaristo: vidas entre el sexismo y el racismo, más allá de los estereotipos | Reseña
Girl, Woman, Other (Niña, mujer, otras) compartió en 2019 –no sin controversia- el Booker Prize con Margaret Atwood, quien lo recibió por su novela The Testaments.
Ana Carolina Briceño de la Rosa*
La ola de protestas en contra de la opresión racial desencadenadas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos se ha visto reflejada en la vida cultural de distintos países. El ámbito editorial de Reino Unido no ha sido la excepción. En un hecho histórico, la lista de libros de ficción más vendidos fue encabezada por primera vez por una mujer negra británica. Se trata de la escritora anglo-nigeriana Bernardine Evaristo (Londres, 1959) con su octava novela Girl. Woman, Other (2019).
El logro de la novela de Evaristo se explica, al menos en parte, porque su lectura abre una importante puerta para entender la identidad racial en un momento en que muchas personas buscamos conocer más al respecto. Otra muestra de ello es que la lista de libros de no ficción también fue encabezada por primera vez por una mujer negra británica: Reni Eddo-Lodge con su ensayo Why I’m No Longer Talking to White People About Race (2017)-.
Girl, Woman, Other (Niña, mujer, otras) difícilmente había pasado desapercibida en el mundo literario antes de la ola de protestas antirracistas. En 2019 compartió –no sin controversia- el Booker Prize con Margaret Atwood, quien lo recibió por su novela The Testaments. Esto convirtió a Evaristo en la primera mujer negra británica en recibir tan prestigiado premio.
Su novela narra las historias entrelazadas de doce mujeres negras cuyas vidas transcurren en Reino Unido. Doce experiencias que abarcan distintas generaciones, orígenes, clases sociales, sexualidades, actitudes ante la vida y ambiciones a través de las cuales la autora nos presenta una visión amplia, generosa y humana de la experiencia de ser mujer y negra en ese país. Dedicando a cada una de estas mujeres su propio capítulo, Evaristo logra que sus voces y perspectivas obtengan protagonismo, lo cual acerca al lector a la empatía.
Así, conocemos a profundidad historias tan distintas como las de Amma, una directora lesbiana de teatro feminista, la de su hija Yazz, estudiante de literatura inglesa, la de Carole una exitosa ejecutiva bancaria graduada de Oxford y la de su madre Bummi, que migra a Inglaterra desde Nigeria en busca de una vida mejor. Aunque muchas estas vidas están conectadas, ya sea por lazos de madre a hija, por amistad, o simplemente porque van a ver la obra de teatro de Amma, cada historia es contada con un peso y perspectiva propios; ninguna de las narrativas es central o protagonista en la novela.
Hay, sin embargo, un hilo conductor en las historias narradas, y es que todas lidian de una manera u otra con la experiencia del racismo. Evaristo nos permite observar no sólo las diferentes maneras en que estas mujeres lo experimentan sino las diversas maneras como responden ante él. Así, mientras Amma forja una carrera que busca ir en contra del establishment teatral que la excluye, Carole va dejando atrás rasgos de su identidad nigeriana para encajar en el mundo financiero de élite. Sin embargo, Evaristo trata al racismo como uno más de los aspectos que dan forma a la vida de sus protagonistas, sin darle el lugar central en sus historias. El lugar central lo tienen las aspiraciones, luchas y contradicciones de las mujeres retratadas y el tapiz que se va creando al entretejer sus historias.
Parte de lo que Evaristo logra al posicionar los estragos del racismo como sólo una de las tantas aristas que definen las vidas narradas es que las mujeres son retratadas en toda su humanidad: sus sueños, decisiones, decepciones y manera de ver el mundo cobran protagonismo. Las voces se sienten auténticas en su variedad y complejidad, más allá de los estereotipos en los que la sociedad las ha encasillado. Así lo describe Dominique, que en su corta carrera de actriz se cansó de recibir ofertas para los mismos papeles: de esclava, sirvienta, nana, prostituta o criminal, papeles que también abundan en la literatura.
A través de las voces de cada una de sus doce protagonistas, Evaristo nos muestra historias que se salen de esas narrativas y en las que hay espacio para las dificultades sí, pero también para el placer y el éxito. Todo esto a través de una prosa que dispensa el uso de signos de puntuación y de mayúsculas y que en ciertas partes se asemeja a la poesía en la manera en que su disposición en la página dicta la pauta del ritmo de la lectura, y que a la vez sorprende por su fluidez y facilidad de lectura.
En una entrevista con el New York Times después de ganar el Booker Prize, Evaristo dijo que la novela surgió de su frustración por la falta de representación de las mujeres negras en la literatura británica. Girl, Woman, Other triunfa al mostrar de manera prodigiosa, crítica y humana las distintas maneras en que doce mujeres definen su identidad en un mundo que parece querer hacerlo por ellas. Evaristo deja claro que las distintas maneras de ser mujer y negra son una parte de la experiencia británica digna de representarse en lo mejor de su literatura. La importancia de esta representación en un país como Reino Unido que batalla al enfrentar su pasado colonialista y las consecuentes migraciones de África y de la India es indiscutible.
Y aunque no se limita a eso, este libro puede ayudar a superar los estereotipos que encasillan a la mujer negra como “angry black women”, mujer oprimida, madre soltera u objeto hipersexualizado. El retrato de estas doce vidas a través de la maestría literaria es un paso en ese largo y necesario camino. Bernardine Evaristo escribió una novela que es una celebración de la complejidad por encima del estereotipo y una prueba del poder de la literatura de la más alta calidad de representar experiencias antes ignoradas que enriquecen la realidad y la perspectiva de todos. Esta humanización del ‘otro’ racializado es crucial para dimensionar en toda su complejidad a los individuos que están al frente de la lucha por una sociedad sin racismo
**Es maestra en literatura comparada por la Universidad de Edimburgo y maestra en estudios humanísticos por el Tecnológico de Monterrey.

